Entrevistas

El Grupo Perú Futuro entrevista al reconocido historiador José Agustín de la Puente Candamo, Orden del Sol del Perú

El Dr. José Agustín de la Puente Candamo probablemente sea el historiador vivo más importante de nuestro país. Su trayectoria como docente por más de 50 años en la Pontificia Universidad Católica del Perú y sus notables investigaciones, así lo demuestran. Entre sus estudios más importantes resaltan investigaciones sobre la independencia de nuestro país, así como la más importante biografía sobre nuestro héroe Miguel Grau Seminario. El Dr. De la Puente actualmente continua enseñando e inspirando a nuevas generaciones de jóvenes, a los que les recalca la importancia de ver la historia con optimismo y responsabilidad. Así mismo, este año fue condecorado con la orden del Sol del Perú, la más alta distinción otorgada por el estado peruano.

Hoy muchos jóvenes tienen miedo a la historia ¿Qué le diría a aquella juventud que quiere estudiar historia, pero que no se anima, que prefiere irse a Derecho o a carreras un poco más rentables?

Yo le diría que deben ir donde esté la vocación, porque uno puede escoger algo relativamente más rentable pero en el fondo no lo hace infeliz. Uno debe ir donde produzca bien y este feliz, como yo, que estudié Derecho pero ya por el cuarto año supe que sería un abogado que no ejercería, me gustaba mucho el Derecho pero la historia me apasionaba. Creo que Derecho fue un buen complemento. Antes uno seguía la carrera de “derecho e historia” o la carrera de “derecho y literatura” había una universalización del aprendizaje.

¿Qué tan vigente sigue el mito del Derecho como carrera rentable respecto a  otras como historia?

Yo creo que persiste pero es menos vigente y verdadero que antes. Antes estudiar Derecho en efecto podía abrirte todas las puertas, de manejar la hacienda hasta la política. Hoy con la aparición de más y más carreras el mito se ha ido diluyendo y los abogados filtrándose en el campo laboral. Como digo, hoy no es así. Antes sí estudiar derecho era una petición de principio, ahora es el mito lo que queda.

La historia en nuestro país, siempre ha sido una historia de desgracias, de desaires. ¿Cómo se puede comenzar la tarea de una historia más optimista sobre el Perú, una historia que reviva el sentimiento nacional?

No hay que ver nuestra historia como plagada de miserias. Toda nación las ha tenido, y el Perú en especial, pero yo rescato mucho las recuperaciones, como la reconstrucción que vivió el Perú tras la guerra con Chile, la reestructuración civilista y el levantamiento que vivimos en pocos años. Creo que son episodios aislados que nos pueden ayudar a ver de forma un poco más optimista nuestra historia.

La historia es una disciplina sumamente complicada, requiere de ardua investigación, de largas horas en archivos. En temas republicanos o virreinales, ¿aún queda espacio para descubrir algo inédito?

Definitivamente, creo que nadie puede o debe decir “yo he agotado tal o cual tema”, sino sería algo entre necedad o arrogancia. Creo que sería una suerte de desdén, y en especial en una materia como historia, que es un trabajo de reconstrucción arduo. Siempre hay más, el horizonte es infinito en cualquier rama, y si partimos de la historia de este Perú tan rico, diverso y revolucionado, el futuro historiador puede estar tranquilo que aún quedan hallazgos para él.

Cuéntenos de su experiencia con los archivos. ¿Dónde debe comenzar alguien, un ser humano de a pie, a buscar la historia? ¿La historia está hecha también para hombres cotidianos?

Por supuesto. Es más, los hombres cotidianos en conjunto logran la dinámica de la historia, de los pueblos, las naciones, las movilizaciones y causas. Ahora, que esté hecha para que estos la analicen así como la escriben, también; pero deben estar esas ganas por saber, el deseo de ser parte. Luego, del tema que ese escoja en historia hay que ser de sobra específico para saber por dónde comenzar a desenredar la madeja –es como coger un hilo de esta e irla deshilvanando. Creo que unos ensayos y breves carpetas de fichaje son útiles antes de escoger una obra más densa como un libro, que introduzca al aficionado al tema.

Usted es también genealogista. ¿Cómo se busca a los antepasados, cual es el mejor lugar para comenzar?

Es verdad, también soy genealogista, pero no me gusta atribuirme ese título, porque de alguna forma siento que mis aportes han sido mezquinos en ese campo, al menos no todos los que yo hubiera querido al momento de introducirme en la genealogía y la heráldica. En tanto a la búsqueda, lo principal para hallar las bases, es preciso dirigirse a la parroquia familiar, ya que el vínculo estrecho que siempre ha guardado la iglesia con la comunidad hace que estas custodien las partidas de nacimiento, actualmente lo hacen las municipalidades y las parroquias conservan sólo las del bautismo, pero para remontarse al pasado clásico es necesario acudir a la parroquia que aún custodia esas partidas de aquellos familiares de antaño, como le digo.

Usted fue alumno de destacadas figuras, entre ellas Jorge Basadre y José de la Riva Agüero. Es conocida la actuación pública de estos personajes, sin embargo, en orden personal, íntimo, que fue lo que más les inspiró de estos personajes, de su contacto directo con ellos. Incluso hoy sirven de inspiración para mucha gente en el orden intelectual.

Es cierto, pero no fui alumno en el sentido que yo ya hace mucho que no era estudiante de aulas. Pero digamos que fueron mis maestros en la materia y en el campo de la docencia. Yo me reunía con José de la Riva Agüero en su casa por las tardes a conversar y tener largas tertulias. Sabía como nadie de las familias y los albores de la República. Era un hombre muy cálido, en contra de lo que se pensaba de él. Decía, lo recuerdo bien: “No me llenen de ripio o formalidades: díganme, si gustan, por mis años, Don José”. Nos lo decía con una sonrisa, para un tiempo donde el protocolo era importante. Él era totalmente cercano y cálido. Riva Agüero, quien había nacido en privilegio y asumía ese privilegio como una responsabilidad, de dar en la misma medida que había recibido. Él podía prescindir de la política y la cultura para conseguir estatus, pero se dedicó a ambas por el país y las siguientes generaciones. En el caso de Basadre, un gran hombre pero bastante tímido, pese a ser alguien tan versado y cultivado, lo recuerdo en varios almuerzos a un lado y en silencio. No tomaba la palabra o daba su opinión a menos de ser completamente necesario, pero a la hora de impartir lecciones sus ojos se abrían y era una verdadera fuente de conocimiento, un recuento libresco de palabras, fechas y tentativas de soluciones requeridas por el Perú de ese entonces.

Tocando ya un poco temas históricos, quisiera hacerle dos preguntas concretas. Usted publicó un destacado libro sobre Miguel Grau. Además tiene distintos trabajos sobre José de San Martín. ¿Cuán importantes son para los peruanos estos héroes? ¿Cuánto influyen o inspiran nuestro quehacer diario?

Yo creo que mucho. Todos necesitamos modelos: es necesario, y hasta sano. Nosotros los peruanos, desde pequeños, tenemos estas figuras casi legendarias que desempolvamos desde la educación primaria. Yo creo que son fundamentales, no como un repaso, sino como un modelo que de alguna forma nos recuerda la grandeza a la que estamos llamados todos. Lo que los distinguió fue que ellos decidieron atender el llamado con todo lo que implicaba, que no es nada fácil desde luego. Ser un ejemplo es una pesada carga, tanto como seguir ese ejemplo.

Desde una perspectiva histórica, se ha dicho mucho que una persona siempre busca otra persona en la cual inspirarse, ya sea intelectual como moralmente. El Perú siempre ha estado lleno de mentores y aprendices, eso se ve a lo largo de la historia. ¿Aquello le sucedió a usted?

En definitiva, siempre, como decía, los modelos son necesarios. Nadie desde el inicio es totalmente autosuficiente, y si lo es, estamos o ante un estupendo o ante un farsante. La lista en mi caso es enorme. Están familiares, profesores, incluso amigos cercanos, entre los grandes mentores: Basadre, “Don José”, Porras Barrenechea. La educación era un bastión único, y los caballeros que la sostenían eran abundantes y respetables. Todo tenía un peso por las personalidades que respaldaban tal o cual idea, el corte moral e intelectual era impecable. Yo necesité mucho de esas grandes figuras para que despertara o me encaminara finalmente por la historia como la labor de mis días.

Ahora que tocamos temas de inspiración, quisiera preguntarle sobre una persona que seguro inspiró mucho su vida, su abuelo Manuel Candamo Iriarte. A pesar de su corta presidencia, su militancia en la vida política nacional fue prolongada. ¿Qué rescata de su aporte a nuestro país? ¿Qué debemos rescatar los peruanos de este hombre, que cruzó fugazmente por la historia?

Es difícil hablar de familiares tan próximos, es casi como hablar de uno mismo, y muchas veces esa perspectiva está sujeta a afectos y contemplaciones. Pero creo que si tuviera que rescatar algo sería su labor reconstructora del país a través del partido civilista, y, dentro de la presidencia, el organizar las elecciones que luego ganaría Piérola. Fue un buen hombre, un caballero. Quisiera decir más, pero es difícil si uno busca la imparcialidad, como es requerida para estas entrevistas jóvenes.

En sus clases usted suele enfatizar el Perú como una síntesis, un mestizaje, algo naciente de dos culturas. ¿Cuánto ha evolucionado esta síntesis desde la Independencia? ¿Es la síntesis igual hoy? Influencia europea, cultura chicha, cultura norteamericana, latinoamericana… ¿Diríamos que el Perú es hoy más rico que en el pasado?

Es verdad que la fórmula no se ha mantenido intacta, pero siempre está presente ese patrón de mezcla que es el Perú. Partiendo del grueso de los ingredientes indígenas como hispanos, no se puede separar a ninguno: sería equivalente a mutilar el país. Creo que más allá de mayor diversificación e influencia hay mayor dinámica y difusión de las mismas. Este es un país tan hispano como indígena, con diversos componentes asiáticos, europeos, norteamericanos, africanos, alrededor de ese eje central.

Vayamos ahora a su actuación en la PUCP ¿Usted conoció al Padre Jorge Dintilhac?

Claro que sí, pero lo conocí antes de que yo enseñara en la universidad. Yo aún era un joven con muchas ideas y sin saber a qué o a dónde dirigirme, en realidad. Finalmente me animaría a adentrarme en la universidad como docente en el año cuarenta y ocho, a casi un año de la partida del padre Dintilhac. Él era bien conocido por regentar esta nueva universidad en desbrozamiento aún. Enseñaba historia, materia en la que era un hombre versado, mas no de su preferencia. Recuerdo bien: tenía mucho trabajo porque la universidad en sí continuaba siendo relativamente nueva y aún estaba funcionando la mayor parte de su rectorado en salones del colegio La Recoleta, hasta la donación del Fundo Pando por Riva Agüero.

¿Cuál fue su visión respecto a esta casa de estudios al fundarla? ¿Ha cambiado esto en los últimos años?

Él, al igual que Riva Agüero, veía una sociedad intelectual y tecnócrata naciente en San Marcos, pero cada vez más desvinculada con los valores cristianos. Es por ello que el propio Riva Agüero cede parte de sus bienes para una nueva universidad, en lugar de darlos a su alma máter, como era su plan original. Recuerdo que cuando yo empecé a enseñar los alumnos venían en traje, y las pocas estudiantes mujeres con sombrero y las medias de corte inglés. Eran otros tiempos, la diversificación es mayor. Ahora he tenido clases donde la mayoría del alumnado son damas. La universidad sí ha ido cambiando y revolucionándose, junto con el proyecto del padre Dintilhac, con el tiempo, pero la universidad dentro de su diversidad goza de una solidez y prestigio que sus fundadores siempre habrían querido.

En sus largos años por esta casa de estudios usted ha pasado por distintos cargos de renombre en esta universidad, con tantos años de docente y de investigador, además. ¿Es usted de los que cree que el gran problema del Perú es la educación? ¿Cuáles son los pilares que habría que cambiar en el Perú para incentivar una educación de calidad?

La educación siempre ha sido un tema delicado, y con gran pesar debo decir que está sufriendo un declive, al menos en el Perú. Antes en los colegios la historia republicana e hispánica del Perú eran cursos independientes en la secundaria, el conocimiento era más profundo y esquematizado; ahora muchos llegan a la universidad a recién tomar datos importantes si es que han tomado el interés de hacerlo. Eran otros tiempos. Y ahora lo fundamental es la educación. No podemos quejarnos de la falta de civismo, cultura o moralidad, si estas características no han sido previamente cultivadas. Creo que si tengo que definir pilares, está siempre el amor por la vocación profesional y la vocación de servicio al País, es decir, enamorarse de este, y que nuestro campo sea parte de nuestra ciudadanía. La educación es fundamental y es nuestro talón de Aquiles. Somos un país que despierta, también debemos ser un país que aprenda.

¿Esto recae sólo en un docente? ¿Cuánto compromiso se requiere del alumno? Es decir, ¿nace de uno ese entusiasmo o ese amor por el “ser intelectual”? ¿El amor por el saber nace o se cultiva?

La respuesta a ambas preguntas es una dualidad. Yo siempre estuve maravillado por la historia, pero fueron ciertos libros y ciertos maestros que me empujaron a escogerla por sobre el derecho, que también es de mi agrado y es mi primer título [risas]. Creo que está en la personalidad. Todo es influyente pero nada determinante, es decir, uno puede tener esa predisposición, pero ciertos eventos truncan ese anhelo de saber, o, caso contrario, uno puede tener una indiferencia clara, pero basta que un dato nos llame la atención para generar curiosidad, y empezamos el camino del descubrimiento. Tanto el docente como el alumno comparten la responsabilidad. Como el aprendizaje, así es y debe ser así.

Para concluir con la entrevista, Dr. De la Puente, Perú Futuro es un blog dirigido especialmente a jóvenes, pues se difunde principalmente por Internet. Habiendo usted sido maestro de tantas generaciones, ¿qué mensaje le quiere transmitir a los jóvenes del Perú? A aquella generación de historiadores, de políticos, de pensadores, que actualmente están en formación, ¿qué les quisiera decir?

Bueno, que sigan con ese entusiasmo, ese ahínco que caracteriza a la juventud, y en especial a esta generación. Que no teman seguir su vocación, pues el mundo y el país cambian. El Perú ha demostrado ser un país para todos. Y que teman aún menos poner esa vocación, invertirla, en su país. Este los necesita. Estén deseosos de ser ese capital humano desde su campo. El dirigirme a un público con un abismo generacional tan marcado es difícil, espero que no tanto. Que estos jóvenes continúen sus búsquedas enriquecedoras, sigan sus proyectos. La historia se escribe a través de ustedes.

Muchas gracias por el tiempo prestado y la atención, doctor.

Entrevista realizada por: Alejandro Cavero Alva
Asistente de filmación: Aldo Cisneros Jirón
Edición: Manuel Ferreyros Pérez-Izága y Aldo Cisneros Jirón
Fotos: Marco Gamarra Galindo

ESCRIBA UN COMENTARIO SOBRE ESTE ENTREVISTA AQUÍ

VEA FRAGMENTOS DE LA ENTREVISTA CON EL DR. JOSÉ AGUSTÍN DE LA PUENTE CANDAMO

__________________________________________________

El Grupo Perú Futuro entrevista en exclusiva al Ministro de Comercio Exterior y Turismo Eduardo Ferreyros Kuppers

Pocos días después de su nombramiento, nos reunimos con Eduardo Ferreyros, flamante Ministro de Comercio Exterior y Turismo, Administrador de Empresas por la Universidad del Pacífico y experto en Negocios internacionales. El ministro considera que en los últimos años “hemos visto cómo se ha seguido una política coherente de integrar el Perú al mundo” y destaca el Perú distinto que recibe el joven de hoy. Asimismo, enfatiza lo mucho que queda por hacer, y que “los jóvenes son quienes tienen que encargarse de que no haya una marcha atrás”.

¿Podría hablarnos de su experiencia en la carrera pública?

Yo fui designado ministro de comercio exterior y turismo hace ya pocos días, pero vengo de seguir una carrera pública de once años. Mucha gente tiene una idea de que la carrera pública o el ser un funcionario público es, un poco, estancarse en el desarrollo profesional, y creo que el caso que me ha tocado representar muestra lo contrario, ya que cuando uno aporta y tiene voluntad de servicio puede hacer una carrera pública bastante interesante. El sector público tiene este beneficio que no te lo da el sector privado: saber que puedes trabajar, intervenir en la toma de decisiones, y generar, al final del día, oportunidades de desarrollo o de crecimiento, y mejorar el nivel de vida de los peruanos, y además, en última instancia, ayudar a eliminar la pobreza, que es lo que importa.

En base a estos once años que tiene trabajando, ¿cuál podría decir que es su balance sobre la política exterior que ha tenido el Perú?

En los once años que he estado trabajando en comercio exterior hemos visto cómo se ha seguido una política coherente de integrar el Perú al mundo. Comienza con este gran proyecto que es el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que no trata de ver, solamente, cómo eliminamos los aranceles en el tiempo entre los dos países, sino que incluye una serie de temas que, normalmente, no están incluidos en los acuerdos de complementación económica, como el tema de servicios, inversiones, compras públicas y medidas sanitarias.

Cuando nosotros comenzamos el proyecto del TLC con Estados Unidos, las encuestas decían que 70-75 % de la población estaba en contra del libre comercio con Estado Unidos porque tenían esta imagen de que “es un grandazo, tu eres pequeño, ellos van a ganar, tu vas a perder”, y logramos hacer una campaña educativa transmitiendo un mensaje en donde es evidente que el que se beneficia es el Perú. En este caso en particular, le daba al Perú el acceso a un mercado de 350 millones de habitantes con una gran capacidad de consumo: el gran mercado. El acceso, en términos de mercado, para Estados Unidos era a un mercado pequeño y pobre en ese momento. Terminando todo el proceso, que fue largo y complejo, las encuestas ya revelaban cosas distintas, el 70% estaba a favor del TLC con Estados Unidos y el 30% o no emitía opinión o estaba en contra.

Con respecto de eso, ¿cuáles cree usted que son las posibilidades, ahora, de una pequeña y una microempresa para la exportación?

Bastante mayor de lo que era hace once años, porque estamos abriendo oportunidades, es decir, acceso preferencial. Lo que hacemos ya en términos de acceso a mercado y de eliminación arancelaria, por ejemplo, es que un país que no tiene un tratado de libre comercio y quiere vender confecciones a Estados Unidos tiene que pagar 20% para entrar a ese mercado, mientras que nosotros no pagamos nada. Obviamente, el americano va a preferir comprarnos a nosotros. Entonces, las posibilidades, no solamente para la pequeña empresa, sino para todo nivel empresarial, se abren.

En términos de pequeña empresa lo que estamos haciendo es abrir no solamente los grandes mercados que ya tenemos como Estados Unidos, China o la Unión Europea, sino que también estamos reforzando la relación bilateral con mercados más cercanos, como los que ya teníamos de la comunidad andina.

Un tratado de libre comercio, que al final del día es un contrato, hay que saber aprovecharlo, hay que conocer esos acuerdos. Parte del trabajo que hacemos en el ministerio es dar a conocer estos acuerdos, y cuáles son sus ventajas para los pequeños empresarios, e internamente trabajar en temas puntuales. Tenemos lo que se llama el Plan Estratégico Nacional de Exportaciones, donde hay actividades específicas con la pequeña empresa para ayudaros a internacionalizar su producción. Entonces, tenemos programas como Gamarra Exporta, por ejemplo, o Villa el Salvador Exporta. Queremos abrir nuevos programas como los que ya estamos haciendo para apoyar, directamente, a la pequeña empresa a poder exportar.

Hay un tema muy recurrente en los medios que es el tema del valor agregado en la exportación. “The Economist” sacó un estudio hace poco en el que hablaba sobre el avance que ha hecho Latinoamérica en ese sentido, pero todavía hay una brecha, que habla de la volatilidad de la cual es propensa una economía. ¿Qué hay en la agenda del ministerio?

En buena hora que somos un país minero y tenemos un potencial enorme para exportar oro, plata, zinc, etc. Esos productos de exportación, que cotizan en mercados internacionales, son buenos. Son inversiones muy fuertes, y nadie quiere evitarlas porque promoverlas genera riqueza.

Nosotros nos concentramos en promover la exportación de productos con mayor valor agregado, como manufacturas o agroindustria, y para eso es que abrimos mercados y consolidamos esos accesos preferenciales, y tenemos estos programas de apoyo a la pequeña empresa o de fomento a la agricultura.

Hay programas que han sido muy exitosos. En este momento el Perú es el primer exportador de banano orgánico en el mundo, lo cual es cantidades pequeñas, pero se ha encontrado un nicho de mercado. Los mercados más sofisticados o los más ricos cada vez tienden más a comprar productos orgánicos. Entonces, estamos fomentando productos de exportación. En café orgánico somos el primer exportador en el mundo. Estamos trabajando, también, aprovechando la biodiversidad, en cómo introducimos esos productos al mundo. Esos son productos que sí ofrecen un valor agregado.

En el tema de confecciones, por ejemplo, trabajamos en encontrar mercados y consolidar el acceso de nuestras confecciones a esos mercados. El sector textil da mucha mano de obra, y tenemos mercados de destino importante. Nosotros vemos un polo que sale de exportación, pero detrás de ese polo hay miles de empleos. Ese es el trabajo que nosotros buscamos promover acá y en PromPerú Exportaciones.

Los empresarios de las industrias de software han estado hablando sobre un proyecto de ley para tener beneficios similares a los CETICOS para que haya una producción en el presupuesto que tienen. ¿Hasta qué punto se va considerando en el Perú el sector informático como un interés nacional?

Para nosotros es muy interesante haber visto la evolución del sector informático, de la industria del software y del sector exportador. Que se instalen en una zona económica especial, como son los céticos, esa es una oportunidad que el Estado brinda. Quienes se instalan en esa zona cuentan con una serie de exoneraciones como el impuesto a la renta, por ejemplo. Entonces, sí, les invitaría que vean eso como una oportunidad.

Un ejemplo puntual es el de la televisión digital: se van a necesitar para ciertos televisores unos decodificadores que deberíamos fabricar aquí atrayendo a alguna zona económica especial, a todo un equipo que traiga esa tecnología, como la brasilera o japonesa. De esa forma, va a haber un producto más barato, que va a dar trabajo a más peruanos; pero a la vez, e inmediatamente, el nivel tecnológico aumentará, pues se generarán institutos tecnológicos, haciendo que, en última instancia, el sector crezca naturalmente sin necesidad de subsidios directos.

Pasando al tema del turismo ¿Qué hay en la agenda para diversificar los destinos turísticos en el Perú?

Nosotros tenemos que agradecer que existe “Machu-Picchu”. Todo extranjero al pensar en Perú, piensa en Macchu-Picchu; sin embargo, no es el único destino turístico. Lo que hemos hecho es un trabajo para identificar nuevos destinos turísticos alternativos. Hemos priorizado 8 destinos turísticos, pero el que estamos priorizando sobre todo, como el futuro segundo destino turístico importante, es la Ruta Moche, la cual abarca La Libertad y Chiclayo. Calculamos que en los próximos 3 años habrá una inversión pública y privada de mil millones de soles para el desarrollo de este destino turístico.

Ahora, uno no puede fomentar un destino y comenzar a promoverlo al exterior porque cuando vienen se dan cuenta que no hay hoteles, carreteras o servicios; entonces, hay que hacer un trabajo de coordinación con el sector privado para traerlo a que invierta ahí. El sector público tiene un papel importante que jugar, trabajando en la conectividad: que haya carreteras o vuelos que te lleven al destino. Tenemos que hacer un trabajo capacitando a la gente que brinda atención al turista en los restaurantes, hoteles; además, generar conciencia turística: en los próximos días va a salir una campaña, que estamos lanzando para generar conciencia sobre el turismo en la población general. El turismo tiene una gran ventaja: da bastante empleo, y eso depende de distintos tipos de turistas, pero es importante que los gobiernos regionales trabajen con nosotros una agenda, y para eso vamos a hacer programas.

Vi hace poco un concurso realizado por el ministerio para tesis universitarias y ensayos de colegios ¿Qué agenda hay del ministerio para incluir a los jóvenes en la cultura del comercio?

Cuando yo entré hace 11 años a trabajar, una de las ideas que solté en la primera reunión era hacer un concurso universitario sobre el rol del Perú en APEC, a la que acababa de entrar. Ahora hemos lanzado una versión del concurso que consta de monografías, tesis y ensayos. Hemos conseguido más de un millón y medio de soles en premios. Pero lo que es muy importante e interesante es que hemos logrado introducir en la curricular escolar el curso de Comercio Exterior, y ahora son más de trescientos mil alumnos de los últimos años de secundaria que tienen cursos de negocios internacionales. La idea es que desde jóvenes ya estemos viendo que el mercado es el mundo, y que no es nuestro barrio ni nuestro vecino.

¿Qué puede esperar el joven hoy en día del Perú que se viene en los próximos años?

Los jóvenes de ahora están en una situación muchísimo mejor de lo que estamos hace muy poco tiempo: cuando yo era joven, había un futuro más o menos incierto, las oportunidades de trabajo eran mínimas, todo el mundo pensaba en irse a otro país a trabajar. Lo que está viviendo el Perú es una tendencia de crecimiento, y ahí ustedes los jóvenes son quienes tienen que encargarse de que no haya una marcha atrás, porque eso les perjudicará a ustedes y a los hijos que ya pronto van a tener, sino que siga este ánimo de crecimiento. Esto es, básicamente, el buen manejo de las políticas económicas. Hay que mantener una continuidad.

Al Perú le ha costado muchísimo avanzar, estar donde estamos. El año pasado, por la crisis, solo 10 países del mundo siguieron creciendo, y el Perú fue uno de ellos. Este año creceremos cerca del 8%.

Ustedes tienen la suerte de estar comenzando su carrera profesional con un país que está avanzando de manera firme. No le tengan miedo a la política, ni a la administración pública, trabajen y aporten tanto si están en el sector privado, público o académico.

Entrevista realizada por Juan Ignacio Chávez

Edición por Juan Ignacio Chávez y Manuel Ferreyros Pérez-Ízaga

Grupo Perú Futuro

ESCRIBA UN COMENTARIO SOBRE ESTA ENTREVISTA AQUÍ

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s