El Redentor de García

En Mayo de 1923, Víctor Raúl Haya de la Torre encabezó la histórica marcha en contra de la consagración oficial del Perú al Sagrado Corazón de Jesús, blandiendo la idea elemental de la modernidad de la laicidad del Estado. Ese fue uno de los momentos que quizá pueda apuntarse como el inicio simbólico de su carrera política, y por extensión del nacimiento de un movimiento político que podría ser el que más historia ha marcado en nuestro país: el Partido Aprista Peruano. Cerca de 90 años después, Alan García Pérez, su gran sucesor y primer aprista en alcanzar la codiciada presidencia, marca la caída absoluta del movimiento (reducido a la minúscula ocupación de un puñado de escaños en el Congreso) y coloca, para culminar su gestión, una colosal estatua de Jesús sobre el morro solar. El contraste es, al menos, un tanto irónico.

He escuchado pocas opiniones a favor del gran Cristo que han colocado sobre el morro solar. Finalmente, no hay mucho que decir: no le preguntaron a nadie, y lo pusieron más rápido de lo que pudo llegar a la opinión pública –al menos lo suficiente como para que esta tuviera algún efecto–.

Sobre la estatua no hay tanto que comentar. La verdad es que más allá de todo el asunto que se ha armado y que ha cruzado los medios, lo único que ha cambiado es que ahora tenemos una figura blanca de 37 metros parada sobre el pobre montículo de tierra, y antes teníamos solo la cruz construida con restos de antenas de alta tensión demolidas durante la guerra contra el terrorismo. Y como no voy a dedicarme a hablar sobre lo que pienso de su valor estético, creo que solo queda comentar acerca del gesto político que ha significado todo esto de parte de nuestro presidente.

Personalmente, me parece algo desafortunada la decisión de García de traer desde Brasil, en forma de donación en la que él participó, un monumento de ese tipo. En primer lugar, creo que colocar estatuas es un asunto que un presidente no debería tener en su agenda: hay cosas más importantes que hacer. No sé qué interés pueda tener García en erigir monumentos al cristianismo de manera que se encargue de su producción y además contribuir de su dinero personal para ello. Se especula ampliamente que es un movimiento político, una especie de obra simbólica para que su gestión sea recordada. La verdad es que personalmente no me gustaría ser recordado por una estatua de Jesús, pero ese es ya otro asunto. Creo que estaré un poco decepcionado del genio político de García si es que piensa que su ya mediocre aprobación mejorará significativamente por colocar tal esfinge. En un país con niños famélicos y un tercio de capitalinos sin agua, hay causas más importantes que demostrar la gran devoción del pueblo –y creo que el país ha trascendido esas épocas en que un mandatario se ganaba el clamor del pueblo levantando monumentos. Quizás cuando se lance a un hipotético y muy especulado tercer periodo la gente la mire con algo de gusto, pero nuevamente, creo que la estatua tendrá un efecto perfectamente menospreciable en cualquier aspecto.

No puedo evitar sentirme un poco ridículo al ver que durante varios días, lo que más se discutía en torno a la gestión de García era sobre la aprobación o rechazo de la construcción de una estatua de Jesús en un cerro. Nuevamente: hay cosas más importantes que discutir sobre la gestión de un presidente que su buen gusto al elegir estatuas. Además, tengo entendido que este monumento servirá para identificar a la ciudad, así como su paralelo en Brasil. Sin embargo, creo que lo que hace que el Cristo Redentor de Rio de Janeiro sea lo que es no es tanto su tamaño sino el lugar donde está colocado, mirando toda la ciudad desde los cerros frondosos. Y parecería que al lado de la ciudad, mirando hacia el mar, tendría un efecto similar; sin embargo, el morro solar es un terral abandonado que nadie visita, y las múltiples antenas de comunicación detrás de la estatua quizá dañen su pretendida elegancia.

No hay mucho que decir o hacer al respecto. Todo esto son discusiones sobre hechos cumplidos, además. Pareciera que cumplidos a prisa para evitar críticas significativas a tiempo, pero en fin. Nos queda contentarnos con que la estatua haya sido donada y esperar que los 26 colores que la iluminen no le den una apariencia demasiado ecléctica. Y bueno, más allá de todo, creo que tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos que la nueva redención que se nos ofrece desde la Herradura.

Al fin y al cabo, esto probablemente no signifique más que un gesto de ego y grandilocuencia de parte de nuestro presidente, como su propia pirámide de Giza personal. Y un gesto algo vacuo. Quizá sea un monumento que marque la reivindicación que le habría significado la bonanza actual respecto de lo que fue su anterior gobierno anterior; sin embargo, va a hacer falta un Redentor algo más grande para redimirlo de su anterior paso por el poder. García, pues, se marcha con bombos y platillos.

Escrito por Manuel Ferreyros

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4 respuestas a El Redentor de García

  1. Mauricio Dulanto Yáñez dijo:

    Manuel:

    Lograste convencerme en varios aspectos, pero no es necesario que menosprecies a mi religión ni a sus emblemas. Y no puedo aceptar que digas que el morro solar es un terral y un simple cerro: el morro solar fue el escenario de la cruenta batalla entre peruanos y chilenos, nuestros soldados dieron su vida en ese terral que nadie visita; sin embargo, debería ser visitado y como dice Alan García: “será motivo para que sea un lugar de peregrinación”. Pero concuerdo contigo en que no se debe erigir un monumento que ha sido adoptado como un emblema brasileño, pues lo ideal hubiese sido que se haga uno a la altura de ese terral que nadie visita ni valora.

  2. Mauricio:

    Antes que nada, gracias por tu comentario y tu crítica, se aprecia mucho. Luego: no menosprecio, para nada, ninguna religión o sus símbolos. Como verás, ninguno de los puntos que aquí planteo son argumentos relativos a las implicaciones religiosas de la estatua, ni mucho menos. Creo que cuestiones de devoción personal y religión no solo no están dentro de mis argumentos, sino que no vienen al caso.

    Por otro lado, creo que es al menos cuestionable que la administración pública dedique obras a una religión particular. Hace varios siglos se concluyó que el Estado debe ser laico, y en el Perú no todos somos católicos, ni debe presumirse así por “ley de la mayoría”. Sin embargo, eso es otro asunto; y la verdad es que como eventual falta de respeto a la pluralidad religiosa pública, una estatua de Jesús no es realmente grave, especialmente considerando que nuestra ciudad está llena de figuras religiosas del catolicismo. Así que por ese lado no oriento mi tesis.

    Sobre que el lugar deba ser sitio de respeto por razones históricas, discrepo. No recomiendo a nadie ir de peregrinaje por el lugar, pues la posibilidad de salir asaltado es inmensa. Razones de veneración histórica no faltarán, pero eso tampoco viene al caso como argumento. Hoy, el morro no es más que un terral con antenas, lamentablemente. Cualquier cantidad de historia que encuentres del lugar no cambia el hecho de que hoy, el que va a visitar el lugar no tiene nada que mirar y además, es asaltado. Quizá esto será motivo para que se invierta en la zona y el lugar se convierta en un sitio seguro y público, y eventualmente hasta un monumento a la guerra con Chile. Sin embargo, muchos lugares fueron testigos de la misma guerra y ese en particular no es, pues, un santuario histórico que como tal merece respeto y reverencia.

    Gracias por tu comentario, hasta luego.

    Manuel

  3. victoria villacorta dijo:

    yo no conozco el morro nunca lo he visto pero si dices que es “un terral abandonado que nadie visita” pues se feliz de que hayan erigido un monumento que le puede dar vida y belleza al lugar al margen de quien lo puso o quien lo donó.

  4. Alvaro dijo:

    Para dar a conocer tu postura anti cristiana no se necesita recurrir a la huachafería ni al mal uso de la gramática. Para terminar una idea existen muchas más expresiones que “no hay mucho que decir”. ¿A qué te referías con: “anterior gobierno anterior”? . Ojo, no estoy criticando, estoy corrigiendo fraternalmente, pero bastante pobre el articulito. Saludos.

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