Juicio polémico

Un individuo mató a un bebé de dos años de golpes en la cabeza. Más aún, el bebé que mató era su hermanastro. Sin duda alguna irá a la cárcel. Ahora, se debate si irá por nueve años o por cadena perpetua. Incluso yo estaría de acuerdo en que vaya por cadena perpetua. Sin embargo, el detalle está en que este individuo tiene tan solo doce años. Es un niño.

El instrumento legal que se quiere usar para condenarlo es “considerarlo” adulto para que su condena sea más fuerte (de por vida) y que entonces, represente un peligro menos para la sociedad.
Pero el problema no acaba ahí. Los que están a favor de la condena perpetua del niño toman en cuenta que él, en una ocasión anterior, agredió también a su hermanastro y le causó una fractura en la pierna. No obstante, el caso se complica aún más, pues los que están en contra de que se condene a cadena perpetua al niño alegan que él también es víctima debido a traumas que vivió. Resulta que, Cristian Fernández, el acusado, nació cuando su madre tenía tan solo doce años. Entonces fue cuidado por su abuela que era drogadicta. Durante toda su niñez fue abusado sexualmente por su padre, quien finalmente se suicidó frente a él.

Teniendo todos estos datos en cuenta, cómo sentirse seguro de condenar perpetuamente a una persona, a un niño. Lo que se debate aquí es la seguridad de la comunidad versus el derecho de un niño a tener una vida normal y correspondiente a su edad o condenarlo por hechos que se basan en traumas y no en actos premeditados.

Por mi parte, creo que también se debe considerar que este tipo de casos no es común. Por lo tanto no es una situación de “si dejáramos sueltos a todos estos individuos, nuestra sociedad estaría en peligro…” Personalmente pienso que a Cristian no lo deberían condenar como adulto, sino como lo que es: un niño. Un niño que de por sí no controla plenamente sus acciones ni las medita rigurosamente. Y es sobre todo, un niño que ha sufrido desde su nacimiento y cuyos traumas son la base de sus acciones, no sus ganas de dañar a su entorno.
Me parece más apropiado que este niño reciba tratamiento sicológico por el resto de su vida o por ultimo que se le interne en una institución psiquiátrica por el tiempo que un doctor considere necesario a que sea condenado por acciones que ni él mismo comprende y llevado preso para vivir una vida que enfatizará los traumas que ya tiene. Viviría toda su adolescencia (la etapa que define el carácter y la personalidad de la persona y probablemente la etapa psicológica más vulnerable del ser humano) bajo un esquema que lo haría centrarse en lo negativo que es él para la sociedad.

Obviamente, las posturas pueden variar diametralmente en un caso de este tipo, pues sigue habiendo una muerte de por medio y otras evidencias de agresividad previa. Sin embargo, no estoy a favor de condenar perpetuamente a un ser humano que aún no llega ni siquiera a desarrollarse ni física ni psicológicamente. Tampoco creo que la sociedad corra peligro con él en un centro de apoyo psicológico, en lugar de en un centro de reclusión. Basado en el número de casos similares (no llegan a 5 en USA), creo la sociedad enfrenta problemas más graves que un niño de doce años.

Por Gary Gonzales

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