Los medios son otros

Sobre la victoria de Ollanta Humala y la ayuda indirecta de los medios ortodoxos y no tradicionales:

Los medios de comunicación son un elemento imprescindible en toda sociedad integrada y que pretende desenvolver sus devenires en sanidad y apertura. Siendo así, estos medios imprescindibles cobran aún mayor importancia ante un devenir, hecho o circunstancia de notoriedad general, frente a determinado acontecimiento que pueda transformar o dinamizar la vida en conjunto y en unidad de los miembros de la sociedad antes referida.  Sin mayor preámbulo calquemos este modelo de relación a nuestra realidad nacional y por tanto inmediata:

El Perú entendido como tal sociedad, las elecciones como el acontecimiento de extremo interés público y general, finalmente los medios que comunican e interpretan los hechos para los ciudadanos. Siendo de esta forma, sólo me queda señalar que la victoria de Humala se logró en buena medida a los medios de comunicación. Muchos querrán tomarme por corto de criterio en el mejor de los casos o por estúpido en el peor de ellos, luego de afirmar que el candidato que tenía menor simpatía entre la prensa le deba su victoria a esta misma, que el candidato que levantó las mayores sospechas -y en muchos sentidos las sigue levantando- haya conseguido encumbrarse sobre las antenas e imprentas que trataban a toda costa de evitar el actual escenario. Pues, acontinuación defenderé mi postura en base a dos puntos:

Es cierto que eran contados los medios que empujaban la candidatura de Ollanta Humala y que estos eran débiles comparados en número y potencia con las maquinarias mediáticas que respaldaban a la hoy vencida Keiko Fujimori, en una campaña con la polarización extrema como la última y los tintes de las contradicciones del país tan vivos, este desvalance fue entendido por muchos como una mera reproducción de las características de los votantes y los deseos que apoyaban la carrera electoral de cada cual. El despligue del grupo “El Comercio” y todas sus filiales (Canal 4, Canal N, El Trome, etc), así como los disparos indiscriminados de Jaime Bayly o Aldo Mariátegui al frente de “Correo” reforzaban esa imagen del status quo establecido, de la “gran prensa”, mientras que “La República”, “La Primera” o el semanario “Hildebrandt en sus trece”, menores en tiraje y fondos sumaban en el imaginario colectivo la otra cara, medios disidentes y controversiales, “que no decían lo mismo”, lo cual es una ironía porque los argumentos y vínculos oscuros que empleaban para atacar a K. Fujimori eran compartidos y repetidos por muchos de estos diarios, sin embargo, por el mismo hecho de ser pocos esos medios tal monotonía rabiosa de discurso no generó los inconvenientes que sí en el otro lado como explicaré brevemente:

Todo publicista sabe que -o deberia saber que- cuando se busca difundir una idea, hacer atractivo un producto (entiéndase candidato), o incentivar una reacción general, la difusión es gradual y curvada, es decir hay una cúspide que por ningún motivo se debe exceder. Por ello mismo las propagandas recién lanzadas se repiten en intervalos de hora u hora y media aproximadamente y suelen durar más de treinta segundos, transcurridas un par de semanas se transmite ahora una versión resumida de la propaganda y siendo este condensado repetido en intervalos de hasta cuatro horas, para no exceder la curva mencionada. ¿Por qué no exceder la curva? Por un motivo sencillo: La saturación, es decir, lograr el efecto contrario al que se desea y ese fue el error fundamental de los medios que buscaron desacreditar a Humala, saturaron por completo al electorado, lo hicieron sentirse abrumados, cansados, aburridos, algunos hasta lo sentían como un regaño o como una forma de subestimar su criterio, por haber hecho una jugada tan mala terminaron beneficiándolo. Porque, no sólo excedieron la curva, sino  que la engordaron irresponsablemente, gotas que engrosaron el charco del vaso ya derramado fueron por ejemplo las llamadas masivas en la madrugada del 5 de Junio lanzado arengas radicales a Ollanta Humala, arengas  que por su propia voz sobreactuada y escandalosa resonancia evidenciaban la autoría y desesperación de los autores -en este caso no se trataba de los medios-, hasta el final no se había aprendido la lección. Por ello la campaña de Humala que ciertamente también pecaba de repetición,  pero en menor grado, frecuencia y resonancia fue menos chocante y no generó un descontento tan sólido en los últimos días de las elecciones haciendo la negligencia aún mayor.

Como segundo punto a tratar y al cual le debe este artículo su título, es que ahora los medios han mudado o al menos han “cedido”, parte de su poder a las redes sociales y a la interacción virtual, a ese contacto automático con otros usuarios que gozan de información, lo más resaltante es que tal fenómeno no se reduce al mero intercambio informativo, llega a cobrar dimensiones de dirección y organización, en este punto los grupos antifujimoristas fueron las estrellas capitalizadoras de esta “mina virgen” de difusión, grupos que si bien no eran abiertamente humalistas, la mera oposición en una elección de dos candidatos le da el favor autómatico al otro (a eso se le denomina suma cero), los grupos fujimoristas no tuvieron la lucidez requerida para crear sus propias redes como antes lo había hecho con éxito por ejemplo PPK, enfocaron más sus deseos en dar lucha por los medios tradicionales, pero estos no tienen el dinamismo y accesibilidad de las redes.

Por poner un panorama cercano: A la gente le toma menos tiempo y dinero leer un comentario en Facebook -falaz o no- que comprar por S/3.50 un ejemplar de “El Comercio”, caminar hasta el puesto de diarios, adquirirlo y leer sabiendo que se encontrará con la versión escrita de lo transmitido por sus canales, así la oferta era bastante poco atractiva. Así el error fue doble, cometiron el desliz monumental de ser derrotados en su terreno, es decir los medios tradicionales y se vieron incapaces de responder ante los nuevos. Lo que más me sorprende es que la revolución informática ya lleva casi dos décadas y la de las redes sociales ya va a cumplir su primera. Los medios son otros, aunque muchos no lo noten incluso en circunstancias trascendentales.

Por Aldo Cisneros J.

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