Elecciones y un Perú dividido

Desde los resultados dados el domingo a las cuatro de la tarde hemos visto cómo los ánimos de la sociedad peruana en general están más turbulentos que nunca. Algunos saltan en un pie de felicidad, otros observan los acontecimientos con resignación y varios planean viajes al extranjero o coquetean con la idea de una insurgencia. Lo cierto es que se respira un aire de incertidumbre con sabor a crisis social. Como prueba de la incertidumbre vemos la caída de la bolsa de valores del lunes que, sin embargo, hoy da vestigios de una tímida recuperación. Se ha analizado incontables veces las razones por las cuales los resultados son los que son y muchos intentan predecir lo que nos depara el futuro bajo el gobierno del presidente electo. Considero, sin embargo, que sería inútil y prematuro hacer predicciones acerca de algo tan incierto y que sería repetitivo el analizar los resultados de las elecciones como ya varios lo han hecho. No obstante, lo que sí considero de gran importancia y de indiscutible gravedad es la división social que ha degenerado tras estos comicios electorales.


Lo cierto es que, ahora más que nunca, vemos cómo aquella ilusión de identidad nacional se desploma ante nuestros ojos, víctima de comentarios despectivos y clasistas o hasta racistas difundidos en las redes sociales y en el hablar cotidiano. Sería impreciso el decir que esta división social era inexistente antes de las elecciones, pues es más certero el decir que este resentimiento cultural se encontraba muy arraigado en nuestra sociedad, pero de manera latente. ¿Estamos entonces ante una crisis social? Creo que el Perú está y ha estado constituido, aunque muchos lo nieguen, por una división que se debe a las diferencias culturales que ahora resaltan con mayor claridad. Está claro, creo yo, que salvo en el fútbol, no existe una mística de unión en nuestro país, por lo que ésta es una crisis en la que estamos y hemos estado por un tiempo prolongado. Como consecuencia del resentimiento y la división vemos los resultados de las elecciones.


Es por estas razones que considero que, como muchos han dicho, la unificación del país y la creación de una identidad nacional es una prioridad de la cual se debe encargar el siguiente gobierno. La única manera de progresar como país es por medio del trabajo de todos que al intentar alcanzar una meta común dejan de lado las diferencias, como claro ejemplo el fútbol. Más aún, la única forma en la que podrá gobernar el próximo presidente de manera legítima será unificando al Perú que ha quedado bastante dividido tras las elecciones. La agresividad ha aumentado hasta llegar al punto de la crueldad, solo por el hecho de haber elegido a uno u otro candidato, lo cual considero absolutamente inaceptable.

Debemos tomar en consideración que si no tenemos un país unido, jamás podremos progresar, al menos no de forma colectiva. Es por lo tanto que considero primordial el ser tolerantes e intentar comprender la situación de aquellos que votaron por uno u otro candidato. Ahora debemos mantener la calma e intentar construir una estabilidad social que nos permita trabajar en conjunto.

Por Renán Ortega Olivera

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