Medio oriente: ¿la cuarta ola democrática?

En 1974, la Revolución de los Claveles en Portugal contra la dictadura salazarista dio inicio a lo que el cientista político Samuel Huntigton denominó la Tercera Ola Democrática, que sucedió en países de Occidente. En este proceso, alrededor de 60 países en el mundo, desde América Latina hasta Asia, cambiaron sus regímenes autoritarios por democráticos. Han pasado más de 30 años desde el tan importante proceso, y tras la caída de algunos regímenes autoritarios en Medio Oriente varios estudiosos sociales optimistas han afirmado que se estaría iniciando la Cuarta Ola.

 

La caída de Mubarak en Egipto y de Ben Ali en Túnez fueron los primeros indicios de que algo estaba empezando a cambiar. Dictadores que habían ostentado el poder por más de 40 años veían cómo su precaria legitimidad empezaba a desplomarse. Intervenciones de Estados Unidos, de las Naciones Unidas, de la OTAN. Todas intentaron apoyar la formación de un nuevo orden político, establecer las bases para la transición hacia un gobierno democrático y servir de mediadores entre los dictadores y la población. Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar, pues las “ayudas internacionales” suelen confundirse con atentados contra la soberanía.

Creo que es necesario que empecemos por establecer las diferencias que existen entre los formalismos políticos islámicos y los occidentales.Obviamente enfrentamos dictaduras con democracias liberales, pero algo que también es importante señalar es que el islam sostiene la idea de un gobierno teocrático, en tanto nuestro mundo occidental hace muchísimo tiempo dejó de creer en ella. Esto último nos lleva a establecer diferencias culturales, pues la religión ocupa un lugar fundamental en la vida diaria de la mayoría de la gente que es ciudadana en aquellos países. Es cierto que la relevancia de la religión en estos conflictos es bastante discutida*, pero lo cierto es las ideas de muchos de los radicales islámicos religiosos la mayoría de las veces terminan por implicar conflictos de orden político,económico y social.

 

En un artículo publicado por Larry Diamond en el journal Foreign Affairs**, el autor señala que tanto la teoría como la práctica en ciencia política han demostrado que las legitimidades gastadas no duran, y países como Libia, Siria y Yemen ya experimentan esta erosión; de esto podemos concluir que cuando un régimen autoritario está a punto de desplomarse, no tiene a entidades superiores a las cuales concurrir en caso de encontrarse en peligro, lo que sí podemos hacer en regímenes democráticos.

Si bien es cierto que la democracia en Medio Oriente enfrenta obstáculos diferentes a los que Occidente experimentó en su momento, vinculados principalmente a la cultura, lo cierto es que las protestas producidas en los diferentes países demuestran que el ánimo de la población está cambiando, que buscan un nuevo orden más justo, más de ellos, en el que las libertades individuales no sean violentadas a diario, en el que tengan la libertad de elegir y ser elegidos.

Pero también encontramos un segundo obstáculo: Los militares. En varios de los países que ya he mencionado, las milicias de cada uno han decidido imponer un gobierno en el que ellos manden, a pesar de la oposición internacional que ello ha generado. La participación de los Estados Unidos y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha sido crucial- y controvertida- en este aspecto, pues el apoyo económico que el primero brinda a los países árabes ha sido puesto en vilo en tanto los militares desistan de su extraña y obsoleta idea.

Es importante que se brinde a los países en conflicto una seria ayuda programática y de reformulación de instituciones, que permita construir una democracia que no se destruya como lo hace un castillo de naipes, que se adapte a lo positivo de las culturas islámicas, pero que también enseñe a repudiar lo negativo: que se consiga, que no se imponga; escuchar la voz de las personas que viven en lugares tan lejos de nosotros pero con problemas parecidos nos deja variadas lecciones. Y la Cuarta Ola Democrática, parece que todavía va a esperar un poco.

Escrito por Alejandra Navarro

*Para discrepancias con la importancia del factor religioso consultar: GIL CALVO,Enrique.La “cuarta ola” democratizadora.
**Para leer el artículo completo:DIAMOND,Larry. A Fourth Wave or a False Start?. En Foreign Affairs. Traducciones de la autora.

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