La primera vuelta y una necesaria reforma al sistema electoral

La primera vuelta de estas elecciones presidenciales nos han dejado a los peruanos entre la espada y la pared, como dijo Mario Vargas Llosa, entre el cáncer o el sida. Pues bien, más allá de quien pueda obtener la victoria en esta segunda vuelta, creo que es importante hacer una reflexión sobre algunos aspectos de nuestro actual sistema electoral que de una u otra manera nos han llevado a esta penosa situación.

Si bien muchos politólogos han argumentado que estas elecciones significan el reclamo de una población abandonada por “más estado”, yo quisiera recalcar que en todo caso lo que reclaman es un “mejor estado”. Buscan un mejor sistema de partidos y una mejor clase política, no solo los que votaron por Keiko y Humala, sino luego de este resultado, creo que todos los que somos demócratas.

En el año 2003, el congreso de la república promulgó la primera ley de partidos políticos en nuestro país. Aquella fue una medida importante pero que a su vez, por falta de voluntad política, quedó inconclusa. Una de estas principales reformas fue que la celebración de las elecciones presidenciales sea en una fecha distinta a las elecciones parlamentarias, esto debido a una serie de distorsiones que explicaré a continuación.

Dentro de las campañas políticas, por lo general, los candidatos al congreso suelen hacerle más daño al candidato presidencial de lo que en realidad lo ayudan. Por ejemplo, muchas veces estos le quitan no solo material logístico, sino capital humano, financiero, electoral, y a la vez condicionan la postulación del candidato presidencial a un determinado numero de cupos que este debe conseguir para sus candidatos al parlamento mediante su endose político.

Con esta propuesta que se frustró allá por el primer gobierno de Toledo, lo que se buscaba era que las elecciones parlamentarias se realizarán en una fecha distinta a las presidenciales, y de esta manera se solucionaran los problemas antes expuestos. Esto permitiría a las campañas enfocarse netamente en los candidatos presidenciales y no desgastar o dividir sus fuerzas internas. Esto conllevaría a una mayor consolidación y cohesión interna de los mismos partidos, evitando posibles divisiones internas entre los mismos candidatos por temas como a quien se le da mayor preferencia al lado del candidato presidencial, entre otros.

Si esta reforma se hubiera realizado antes de estos comicios, por ejemplo, no nos hubiéramos visto en el aprieto de tener a un Toledo o a un Castañeda impedidos de renunciar por miedo a perder una serie de cupos parlamentarios. En otras palabras, aquello hubiera podido salvar nuestra democracia. De esta forma se fortalece el campo de acción de los mismos candidatos presidenciales, se fortalece su capital humano y se concentra toda su fuerza en torno a un solo objetivo. Lo mismo con los candidatos al congreso en el momento de las elecciones parlamentarias.

Este tipo de reformas son fundamentales para incentivar la cohesión dentro de los partidos. En mi opinión, a esto se le debería añadir la eliminación del voto preferencial dando amplio margen de acción a las elecciones internas, entre otras reformas, que deben buscar acabar con los partidos caudillistas y divisionistas, volverlos voces intermedias entre la población y el estado (y viceversa cuando estén eventualmente en el poder ). En mi opinión, este acercamiento entre el estado y la población debe darse a través del fortalecimiento de los partidos, creando así un “mejor estado” y evitando cuestiones como el sombrío panorama que hoy tenemos en nuestro país. En otras palabras, ese “peor estado”.

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Una respuesta a La primera vuelta y una necesaria reforma al sistema electoral

  1. José Antony dijo:

    Hola, yo difiero con gran parte de tus ideas y proposiciones. En tu publicación dices: “ BUSCAN UN MEJOR SISTEMA DE PARTIDOS Y UNA MEJOR CLASE POLÍTICA “, eso podría justificarse en Lima donde tenemos algunos partidos importantes, pero en provincia la población no simpatiza con los partidos y no participa activamente en política, notándose más bien un desinterés o apatía política.
    También afirmas: “ESTO CONLLEVARÍA A UNA MAYOR CONSOLIDACIÓN Y COHESIÓN INTERNA DE LOS MISMOS PARTIDOS, EVITANDO POSIBLES DIVISIONES INTERNAS “ si las elecciones congresales se realizaran después de las presidenciales ocurriría un desbande o transfuguismo como el visto recientemente en Perú Posible ó el fraccionamiento ocurrido después de la segunda vuelta del 2006 en la alianza formada por UPP y el PNP . Por otro lado, si las elecciones se realizaran después de haber elegido al presidente, la población se inclinaría a votar por un partido gobiernista y por un partido de oposición, dejando de lado a partidos ubicados en el centro.
    Otra de tus propuestas es: “ A ESTO SE LE DEBERÍA AÑADIR LA ELIMINACIÓN DEL VOTO PREFERENCIAL “ para esto deberíamos de acabar primero con el caudillismo dentro del propio partido, y así evitaremos que los cargos se hereden, o se formen dinastías y evitaremos tener Kenyis, Keikos, Javieres, luises, Acuñas junior y Castañedas junior. ¿ de que democracia hablamos si los jerarcas de un partido nos imponen a su descendencia ?

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