Perú y la Geopolítica

Desde su fundación nuestra nación ha tenido una visión que sólo puedo catalogar de ignorante respecto a sus potencialidades con respecto a los demás y respecto de sí misma. Es decir, hasta hoy nuestra ciudadanía y sobre todo nuestra clase política no  tiene una visión interiorizada  de las capacidades geográficas, el  manejo efectivo de los recursos, la distribución y administración de la población, además los alcances que puede (y debe)  tener el país.

Si bien el fenómeno de la globalización integra, rompe fronteras y sin llegar a decir que hermana a las naciones, las acerca indudablemente de una u otra manera pero ¿De qué forma se da esa proximidad?-no soy fanático de un fenómeno que se anuncia como una maravilla sin practicar un poco de autocrítica-. El vendaval global también puede llevar a un estado poco preparado –como el peruano- a quedar en peligrosa merced de los más mínimos vaivenes internacionales. Ante este problema es oportuno presentar a la Geopolítica la cual, es la ciencia que concibe al estado como un organismo vivo, encargada de analizar las posibilidades del país para crear un plan de desarrollo estratégico a fin de lograr potencialidades y posibilidades de la nación respecto al exterior en paralelo con la búsqueda del bienestar interno. Esta disciplina se sostiene en base a los pilares de: Gobierno, Geografía, Población y Economía.

La presente columna en sí es demasiado escueta como para abordar a profundidad los cuatro pilares, por ende centraré el análisis en la dimensión geográfica, por ser a mi parecer la más descuidada de las cuatro y de la que tengo mayor información relevante a mi alcance. Mencionaba al inicio la falta de una visión activa respecto a las potencialidades de la nación, pues bien parte de la inepcia generalizada se debe a la herencia combinada de una mala dirección política y una educación imprecisa.

Desde que nos encontramos en la escuela primaria y se nos enseña el mapa del Perú con sus límites y fronteras a más de uno le sonará familiar la frase: “Y por el oeste limitamos con el Océano Pacífico…”. Menudo error, el océano pacífico no es un límite o frontera como se nos presenta, es al contrario una extensión del estado –recordemos las 3 millas litorales, las 9 territoriales y las 188 de zona económica soberana, en total 200 millas que han dado de que hablar tras el diferendo con Chile, que este impase jurídico se dé es sólo un ejemplo más de nuestra escasa cultural territorial-. Volviendo a la idea base de este párrafo el Océano Pacífico sería como se llama en la disciplina Geopolítica un “espacio de proyección internacional” por su potencial comercial. Expuesto esto, el erróneo enunciado debería ser sustituido por uno semejante a este: “Y por el oeste contamos con la cuenca del Pacífico”.

Otros espacios de proyección internacional que desaprovechamos olímpicamente son la cuenca del Amazonas –completa y comprobadamente navegable- cuya desembocadura en el Atlántico otorga al Perú una potencial bioceanidad, sin mencionar que las cuencas del Amazonas están conectadas a las del Orinoco y las del Río de la Plata (también navegables y con la lógica desembocadura oceánica). Jaime Castro Contreras señala en la página 76 de su libro “Geopolítica”, que entre el 23 y 29 de Octubre del año 1981 Lima fue sede de la primera reunión sobre la Interconexión Fluvial de las cuencas del Orinoco, Amazonas y De la Plata, es prioritario retomar y realizar esta iniciativa por demás provechosa para todos los países de la región como usuarios geográficos de estas vías acuáticas. Los intereses disimiles de los estados usuarios de estas vías acuáticas.

Es aún así, inconcebible que el Perú se valga únicamente de pasajes marítimos de comercio como el canal de Panamá o el estrecho de Magallanes contando con las alternativas de conexión al Atlántico y al Caribe como las antes expuestas. Ejemplos de posibilidades desperdiciadas como el de las cuencas y la potencial bioceanidad abundan y sólo alimentarían un tedioso etcétera, tedioso para un texto que pretende ser corto, pero cada vez es más necesario y urgente un análisis completo y por sobre todo cercano, que no se empolve o se olvide en algún estante.

Quizá sea necesario pasar un poco la factura de lo que nos ha costado la ausencia de una conciencia geopolítica y geoestratégica, para asimilar la verdadera magnitud de nuestro letargo que roza la idiotez respecto a nuestro propio territorio y su potencial. Desde 1821  hemos perdido alrededor de 700 000 km2, -un área equivalente a un poco más que nuestra actual superficie-, hemos logrado inestabilidad política reflejada en las 12 constituciones en nuestro haber y nuestros 108 mandatarios con un promedio de año y siete meses y medio como periodo de gobierno. En la dimensión social  Castro Contreras señala la configuración de una clase ciudadana fatalista y conformista –punto en el que coincidimos, aunque agregaría el adjetivo indiferente- y otro punto crucial a rescatar antes del cierre es el uso irracional de los recursos.

Y este uso irracional es ajeno a ideologías, a izquierdas o derechas, puede ser la depredación sistemática y mercantilista -generosa herencia de la España rentista, el descalabro de Potosí es el ejemplo por excelencia, pero el derrumbe de las minas de mercurio en Huancavelica es otra muestra, este hecho ha dejado a este departamento fuera de cualquier circuito económico interno hasta hoy en día, o bien la explotación exagerada de pastizales en Arequipa para alimentar alpacas que fueron utilizadas para la exportación de lana a las fábricas textiles de Liverpool durante la primera expansión de la industria ligera inglesa.  Resalta así mismo el caso de la explotación del caucho, tan prolífica como breve. Serían los Fitzcarrald que llevando semillas de caucho de la amazonía a las colonias inglesas de la India y Java destruirían el monopolio peruano. Este drama está a punto de repetirse con la lana de  alpaca y vicuña -las cuales ya son criadas en granjas especializadas de Nueva Zelanda, gentil concesión hecha durante el fujimorato-.

Incluso una de estas cegueras sería un antecedente para la formación del APRA la hacienda azucarera de la familia alemana Gildemeister en Trujillo contaba con su propio puerto, el puerto de “Malabrigo” por donde el contrabando fluía con consentimiento estatal arruinando a la manufactura y artesanía local. Los abusos a los jornaleros en su hacienda eran bien conocidos, es en esta agrupación disconforme de obreros, artesanos, campesinos e intelectuales norteños donde iniciaría las efervescencia aprista.

Esas negligencias de todo tipo son ajenas a ideologías, a izquierdas o derechas, puede ser la depredación sistemática y mercantilista (C. Hildebrandt hizo en una columna un recuento de estas prosperidades falaces: “Hemos sido ricos guaneros, salitreros, caucheros, azucareros, algodoneros, pesqueros, fortunas exorbitantes que no dejaron ni huella, pese a su auge momentáneo) Y hoy somos ricos mineros”. Es nuestro menester no hacer de esta nueva fortuna otra etapa de prosperidad falaz. La liberalización económica no dirigida, en dosis equinas en una sociedad con un alto grado de concentración de la riqueza en base a recursos no industrializados, solo tiende a concentrar más la riqueza en sectores de explotación primaria, es así como un sistema  en lugar de generar la competencia e innovación sumerge a los mercados locales en un proceso retrógrado. De esta forma el “chorreo” termina siendo un goteo, dejando un alto saldo de escoria  y desperdicios, donde la naturaleza decidió otorgar su abundancia y el uso irracional también puede pasar por la pésima disposición estatal, la sobredimensión  de industrias nacionales débiles. Aún continuamos generando rentas y no mercados.

La propuesta final., es que si queremos adoptar una ideología, asegurémonos primero de reconocernos parte de esta nación, luego adoptemos el conocimiento de la misma, como tercera adquisición un compromiso con el futuro y luego compromete a tu ideología con tu nación y no al revés. Que ya grandes derrotas nos ha dejado la desidia, la explotación semicolonial y otras tantas, las intenciones ineptas que no tenían seguridad de sus resultados. En un plano global y con el Perú en un ascenso que aún no se traduce en la articulación de una nación sólida urge más que nunca una conciencia geoestratégica.

Por Aldo Cisneros J.

ESCRIBA UN COMENTARIO SOBRE ESTE ARTÍCULO AQUÍ

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Comunicaciones, Economía y Finanzas, Eventos, Filosofía, Política, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s