Exigencia Académica

El otro día tuve un examen en la univesidad, me había preparado lo suficiente como para obtener una buena calificación. No obstante a medida que transcurría el tiempo percibía con mayor intensidad el nerviosismo de mi compañera que se encontraba a mi costado. Pasados más o menos treinta minutos se escuchó un ruido extraño y es que la misma chica que estaba intranquila y desasosegada, se desmayó y cayó al piso. En ese momento me paré a ayudarla y llamé al profesor. Tal hecho me conmovió tanto que no pude concentrarme los próximos treinta minutos, no entendía como el cuerpo humano puede llegar ha afectarse por algo tan simple como un examen. Ahora bien, no importa que haya pasado con mi examen, al fin y al cabo la vida no se mide con calificaciones sino con hechos que hacen a la persona más grande. En este artículo expondré las ventajas de la exigencia académica y porqué en algunos casos influye inadecuadamente en los jóvenes.

Para la gran mayoría la exigencia académica es necesaria y prioritaria, pues logra mayores niveles de aprendizaje y conduce con otros elementos a la excelencia. Por lo tanto, a mayor exigencia mayor será el nivel de esfuerzo y vigor que el alumno deposite en cada materia, será más competente y tendrá mayores oportunidades en el campo laboral. Pero, la exigencia no se agota en si misma, ya que si pasa por alto a la persona misma del alumno y su libertad, ignorando sus posibilidades, limitaciones y capacidades enmarcadas por un momento evolutivo crítico como la adolescencia, que encierra características y conductas particulares, deja de ser exigencia para transformarse definitivamente en presión.¹ Cuando la exigencia se torna en presión se desencadenan varios problemas como estrés, inapetencia, desgano, etc. afectando directamente la salud del individuo y creando un gran desequilibrio emocional.

Para evitar que la exigencia se convierta en un mal para los alumnos es imprescindible adoptar hábitos de estudio. Investigaciones demuestran que la inteligencia y las facultades especiales determinan solo del 50% al 60% del éxito, y el resto esta dado principalmente por los hábitos de estudio, el esfuerzo y algunos factores ambientales. Por eso, es fundamental fijarse hábitos que se adecuen a la personalidad de cada individuo y hay tener siempre presente que el estar entusiasmados y motivados es el primer paso para estudiar correctamente. H. Maddox en su libro “Cómo estudiar” nos brinda varios consejos como por ejemplo: dormir lo suficiente antes de un examen, realizar ejercicios de respiración y relajación, planificar adecuadamente el tiempo de estudio, realizar apuntes, etc.

Es hora de fijarte hábitos de estudio que determinen tu éxito acádemico, no vaya hacer que te desmayes en el intento y ten en cuenta que realices lo que realices, hazlo porque amas hacerlo, así lograrás lo que te propongas. Así se lo propusieron los hermanos Mac y Dick McDonald, Masaru Ibuka, Otto Loewi, Friedrich August Kekulé von Stradonitz, Freeman Dyson y no pararon hasta lograrlo. Has de la exigencia parte de tu vida.

Abraham Maslow en su conocida “Pirámide de las Necesidades del hombre”, coloca casi en la cúspide de la misma la autorrealización y la autosatisfacción, ambas palabras pueden resumirse en una: éxito, que por extensión incluye el triunfo en lo académico, el propio Maslow como otros renombrados psicoanalistas como Daniel Goleman señalan que este éxito añorado solo puede ser alcanzado por el individuo estable y fuerte emocionalmente.

Y lo que genera la estabilidad emocional más allá de la personalidad y el propio carácter es el propio medio en donde se desenvuelve lo cual nos lleva a indicar que no se trata sólo de hábitos de estudio o de la propia determinación del estudiante sino, también el éxito constituye una labor conjunta entre la entereza del estudiante y lo propicio o no que haya de ser el medio en donde adquiere y deposita conocimientos.

Nuevamente es oportuno indicar que lo establecido líneas arriba es una dualidad, las condiciones del medio no justifican el mucho o poco éxito del individuo ni tampoco lo exime de sus responsabilidad, así como el individuo no asume la culpabilidad de las oportunidades que se le da hoy sean adversas o favorables, mas sí será responsable de los resultados de mañana. Si bien todos necesitamos, también todos podemos.

Por Valeria Regina Terrones

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1 Lic. Sebastián A. Vázquez Montoto. http://www.tnrelaciones.com

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