Wikileaks y la candidatura de Humala:

Quien creía que los estruendos y  remesones desatados por la controversial información que Wikileaks ha venido publicado se han apagado, esta rotundamente equivocado. Un reciente cable  revela una supuesta coalición de altos funcionarios del gobierno en turno –el de Alejandro Toledo (2001-2006)-  con la embajada americana para obstaculizar la candidatura de Ollanta Humala y tener por fin último el evitar que este obtenga una victoria en las urnas, victoria que era bastante probable.

Según el cable la reunión se habría llevado a cabo el año 2005, entre el entonces ex ministro del interior Fernando Rospigliosi con el embajador de los Estados Unidos James Curtis, el primero presentaba al embajador a Ollanta Humala como un auténtico peligro para la democracia en el Perú y el modelo económico continuo desde el año 1992, solicitando el apoyo del gobierno que el diplomático representaba, ya que Humala en su plan de gobierno era también una amenaza para los intereses de los EE. UU. Es claro que Humala había dado motivos de sobra para que no sólo Rospigliosi estuviera nervioso, sino que incluso sectores civiles comunes vieran al candidato nacionalista como una amenaza para la estabilidad de esta República, estabilidad que en esta región es a menudo un lujo y que en tanto a mi, Humala sí ponía en riesgo.

Humala era entonces un peligro que debía ser detenido con el clásico voto por el mal menor encarnado en un reformado Alan García. La expectativa en torno a este tema se ha visto incrementada, ya que hay más cables acerca de los personajes señalados líneas arriba, así como interacciones que enriquecen el debate, uno de ellos señala que durante el mismo año de la reunión entre el diplomático norteamericano y el ex funcionario (2005) Ollanta Humala habría sostenido al menos cuatro reuniones con el aún mandatario venezolano Hugo Chávez –tres encuentros en Venezuela y uno en Bolivia-

La vinculación entre Humala y Chávez, era clara, pública hasta jactanciosa el cable no hizo más que confirmar, o en todo caso especificar lo que la mayoría del electorado sabía, pero a su vez refuerza de alguna forma los motivos de Fernando Rospigliosi para acudir a la embajada,; sin embargo si de vinculaciones y nexos trata la querella hay material para tendidas descripciones, preguntas con y sin respuesta por ahora, intentemos simplificar:

Un dato vinculativo que no ha estado exento de la crítica de los observadores agudos es que el diario el “El Comercio” o grupo “El Comercio”, señalado como uno de los principales benefactores de la actual candidatura de Alejandro Toledo empezara a publicar en su edición dominical desde el pasado domingo trece de Febrero cables de la misma Wikileaks, pero da la casualidad de que los cables presentados – y que alegan que son los únicos en su dominio, otorgados por el propio- son del año 2006 en adelante, más de uno podría pensar en que se omiten cables como el del año 2005 porque Rospigliosi era evidentemente alguien muy vinculado al entonces presidente Toledo. Pese a que la actual embajadora americana Rose Likins señala todo como un malentendido de un Ollanta Humala como un deficiente anglo parlante, un Fernando Rospigliosi totalmente independiente de los deseos de Toledo en su afán de “tumbarse” a Humala.

Haya sido o no la reunión deseo de Alejandro Toledo, es cierto que la mera suposición común lo perjudicaría, lo reduciría al punto de ser guiñapo de intereses superiores, lo pintaría como un entrometido y amante de los golpes bajos, es decir, adjetivos que de ser asumidos ahora por los peruanos le afectaría claramente en el marco de una candidatura presidencial que augura desde ya incluso una victoria en la primera vuelta.

Lo curioso, es que el público en general –a no ser por los partidarios que le quedan a Humala y ciertos círculos de opinión- no parecen estar interesados en si Toledo estaba realmente al tanto y detrás de este encuentro con el embajador americano, unos aluden que es otro intento por frenar su ascenso en las encuestas, otros una táctica para levantar en las mismas encuestas a un Humala con serios problemas de identidad política (nótese desde el cambio ocasional de atuendo hasta en el discurso entre las campañas del 2006 y el 2011), es a duras cuentas otra noticia que se presta al marco de la campaña y que no se desarrollar y al parecer no se desarrollará, fuego que enciende pero que no dura.

Es así como tenemos al final de este artículo una alianza entre un candidato invulnerable y un grupo comunicador hegemónico, un Humala amaestrado y reducido, un Rospigliosi al que todos le atribuyen individualidad y protagonismo, una embajadora que alude a todo al mal entendido de su idioma y Wikileaks que ha empezado a alimentar nuevas teorías sobre las relaciones de poder.

Por Aldo Cisneros Jirón.

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