El amanecer de una nueva nación

El 7 de febrero se revelaron los resultados del referéndum conducido hace 1 mes. El resultado: 98.83% de los votantes querían que se formara una nueva nación, independiente de Sudán. Sólo un 1.17% estaba de acuerdo en mantener la unión del país. 4 millones de personas votaron. Así, vemos nacer una nueva nación africana.
Sudán es un país que ha estado en guerra toda su historia.

Esta separación de facciones sólo es el final de una larga historia de sangrientos enfrentamientos en el país africano. Todo comienza en 1820, cuando el Imperio Otomano invade Sudán en busca de recursos. Es decir, hace casi 190 años comienza el resentimiento, que causa hoy la separación de un país. Este resentimiento se da por parte de los del Sur contra los del Norte, que se adaptaron mejor a los invasores. Esto sólo empeora, cuando Gran Bretaña toma el poder administrativo de Sudán, entre los años 1899-1955, el Norte y el Sur son administrados por separado, lo que causa más distanciamiento. Mientras el Norte era sinónimo de desarrollo, el Sur era “un museo de naturaleza”, por su abundancia de recursos.

Aunque, en 1955, estalla la guerra civil, el siguiente año Sudán es reconocido como una nación por la ONU. En 1972, se firma un acuerdo de paz, pero en 1983, la guerra resume cuando el presidente Gaafar Mohamed intenta imponer el Islam en toda la nación. Los del Sur defendían el cristianismo y creencias tribales, por lo que esto supuso un gran problema.

Desde 1983, hasta el fin de la guerra el 2005, se cuentan más de 2 millones de muertes. Además, de las víctimas del genocidio en Darfur por parte de las autoridades de Sudán.
Esta nueva encontrada independencia trae alegrías y problemas para los del Sur. Primero, porque, ahora conocidos los resultados, tienen que pasar por 6 meses de negociaciones antes de proclamar su independencia oficial el 9 de julio. Además, siendo territorio de Oriente, es rico en petróleo. Este es el más grande peligro de todos, pues el 80% de los yacimientos petrolíferos están en el Sur, pero las grandes refinerías se encuentran en el Norte. Para empeorar las cosas, cerca del 85% del presupuesto de Sudán viene de la explotación de crudo. Por otro lado, tenemos la disputa de territorios en la frontera entre el Sur y el Norte, pues en años anteriores, se han dado batallas por estas tierras. También encontramos alegrías, según varios encuestados, la separación era la única forma de encontrar paz. Los miembros del ejército manifiestan que ellos han vivido en la guerra y no quieren el mismo destino para sus hijos.

Una nación es un pueblo viviendo en armonía, no dos pueblos viviendo en guerra. El camino de la democracia debe asegurarse con la continuidad. Por esto, muchas naciones han ofrecido su apoyo a la nueva nación para ayudarla a mantenerse en camino y hacer que esa transición se dé de la mejor forma posible. Esta separación es un gran ejemplo de la democracia.

Por Araceli Pinto Corrales

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