La Oroya: la Futura Ciudad Fantasma

Un estudio realizado por Blacksmith Institute catalogó a la ciudad de La Oroya como la segunda más contaminada del mundo.  Comparada con Chernobyl, Dzerzhinsk, Linfen y Rapinet, es sujeto de cuestionamiento sobre cómo el ser humano es capaz de arruinar el mismo espacio en donde vive,  impulsado principalmente por intereses económicos.

Desde 1922, la minera International Cooper Corporation empezó a explotar los metales, luego paso a manos de Centromin debido a la expropiación realizada por el General  Velasco Alvarado y en 1997 se vendió a la minera Doe Run Company. Durante todo este periodo más de 30 000 mil habitantes fueron víctimas del  gran impacto ambiental; plomo, arsénico, dióxido de azufre, cadmio  y otros metales pesados estaban por todos lados, causando graves enfermedades. Es evidente que el Perú nunca reguló estrictamente a las empresas mineras de La Oroya.

Hoy en día, a pesar de lo evidente, la empresa se jacta de sus logros en el ámbito ambiental. Logros contradichos por un arduo estudio realizado por la Universidad del Pacífico que concluyó que no se ha disminuido drásticamente las emisiones como se acordó con el Estado peruano. El gobierno actual se encuentra entre la espada y la pared, y es que estas son las consecuencias del mercantilismo indiscriminado. Es inaceptable que al concesionar la mina a Doe Run no se le haya dado debida importancia a sus antecedentes. La misma empresa es responsable de que en Missouri-Estados Unidos la comunidad de Herculaneum haya quedado completamente contaminada y haya tenido que ser demolida por el alto nivel de plomo. El dueño de la corporación, el multimillonario estadounidense Ira Rennert es responsable de este exorbitante daño. Así también es acusado por un sinnúmero de abusos ambientales y según EPA es “el peor contaminador privado de América”. Las ganancias obtenidas durante estos años le han servido para construir su ostentosa mansión valorizada en 186 000 000  dólares, una de las más caras del globo.

Lo irónico del caso es que La Oroya posee 31 veces más el nivel de plomo que Herculaneum  y a pesar de eso siguen viviendo personas (dentro del ranking realizado por Blacksmith Institute, La Oroya es la única ciudad que posee habitantes). La paupérrima situación en la que vive la población ha originado un desplazamiento improvisado y el congelamiento del comercio y con ello la inexistencia de eslabonamientos. ¿Hasta cuándo permitiremos que más gente siga muriendo a causa de irresponsabilidades de otros?

Hay que tener dos cosas bien claras: la primera es que el estado debe de cumplir su función de regulador y la segunda es que debemos de analizar los proyectos para que sean gestionados con eficiencia. No debemos caer en lo mismo y desde luego se tiene que descender el nivel de contaminación en La Oroya. Esperemos el día que la empresa entregue su informe al estado. Ojalá que la información brindada  por la empresa sea verídica.

Por Valeria Terrones.

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6 respuestas a La Oroya: la Futura Ciudad Fantasma

  1. Adrián dijo:

    La señorita Terrones al parecer no vive en La Oroya y desconoce los antecedentes. De otro modo, no puede poner un titular así en una nota periodística. El Instituto BlackSmith de EEUU no hizo ningún estudio sino que se basó en información remitida de instituciones en todo el mundo para hacer su ránking. En el caso del Perú, las ONG ambientalistas alimentaron esa información haciendo referencia a un estudio de emisiones y de plomo en sangre de la Universidad de St. Louis del 2001, es decir, con nueve años de atraso. En nueve años, las cosas cambiaron drásticamente; sino, que lo digan las personas que conocen La Oroya desde la década de los 60 o 70, cuando Centromín -sin control alguno- emitía gases en una época donde no habían estudios ambientales, controles de emisiones ni nada, porque al Estado y la población -incluyendo a los que hoy hablan mucho del tema- no les interesaba. En el 2008, los directores de The BlackSmith Institute vinieron al Perú y cambiaron su opinión al ver que la empresa había invertido más de 400 millones de dólares en proyectos para controlar los temas de emisiones y afectaciones al medio ambiente que Centromín nunca quiso hacer y que era cuestión de tiempo el lograr una mejora radical en el medio ambiente de La Oroya. Como información adicional, hay que saber que La Oroya depende económicamente del Complejo Metalúrgico y la paralización de éste no iba a generar otra cosa que el éxodo de la población ya que el movimiento económico también se paraliza. Creo que los promotores de esta paralización -que lo hicieron sin medir las consecuencias y sin proponer una solución a la situación de los miles de trabajadores y familias que dependían de esa empresa- son los que deberían reunirse y juntar un fondo para la manutención de la población que se ha quedado sin empleo. Titulares como ese no son más que una burla a la gente que fue quitado de su puesto de trabajo sin darles una alternativa viable (comprenderá la periodista que reconvertir laboralmente a un metalurgísta para que haga manualidades no funcionará nunca pues ni ella aceptará hacer ese trabajo). Debe haber más interés por informarse, antes de escribir este tipo de artículos.

  2. omar ortega dijo:

    Creo que anteriormente ya habían publicado un artículo similar a este, les recomiendo revisar un poco más sus fuentes para poder expresar una opinión en temas que son controversiales y no caer en inexactitudes. También comenté el artículo anterior fundamentando y estableciendo una postura distinta a esta. Suerte.

  3. Valeria Terrones dijo:

    Adrían muchas gracias por tu comentario. No obstante, no creo que titulares como este sean una burla ni mucho menos para la población de la Oroya, mas bien los problemas que posee el país se deben mostrarse para debatirlos y proponer soluciones.

  4. Gabriela Galdos dijo:

    Yo quisiera compartir mi experiencia, y es que el año pasado viaje a La Oroya y nunca antes habia visto una ciudad así, al llegar pude costatar la avaricia del ser humano, cómo puede llegar a convertirse en un destructor a costa de la perdida de muchas vidas. La contaminación se siente desde que llegas, los ojos te arden y te duele la cabeza. Ojalá que la empresa Doe Run logré lo prometido y no hunda más a esta ciudad que ha sido maltratada durante muchos años.

  5. Ceil dijo:

    Uno no puede cubrir el sol con un dedo, contaminacion es comtaminacion, y que nuestro futuro, nuestros hijos sufran las consecuencias de la avaricia de gente como el dueños de la companias como: Cerro de Pasco Corp., Doe Run es una realidad. La Oroya fue condenada desde el año de 1922 cuando empezo su fundicion, todos los que vivimos alli estamos condenados vivir una vida con problemas de salud que aun despues de muchos años de moverse fuera de La Oroya, se va descubriendo. Tenemos que pensar que va a pasar a esos niños que viven alli, y que respiran ese aire contaminado, ellos no saben que es lo que les esta envenenando la sangre, porque son inocentes y no saben de contaminacion y las consecuencias, pero muchos de nosotros los adultos sabemos y yo creo que es tiempo de empezar a luchar por nuestro niños y por su futuro y no condenarlos a una vida de retardamiento mental y de sufrimiento de muchas otras enfermedades que son producto de esa vida de contaminacion diaria. Es my lenta, pero nos inunda la sangre poco a poco. Yo lo sufro en carne viva. Despierten Peruanos, ayuden a sus niños ayuden a su futuro.

  6. Manuel Ferreyros dijo:

    Doe Run ha realizado un trabajo admirable en cuanto a movilizar a la población en defensa de su trabajo. También se ha encargado de menospreciar las terribles consecuencias ambientales, el daño imperdonable sobre generaciones enteras ahora envenenadas con plomo, arsénico y cadmio, y evitar sus obligaciones con el estado peruano. No ha cumplido con el PAMA (Programa de Adecuación al Manejo Ambiental) que determina que ha de hacer varios proyectos en protección del medio ambiente y de la saludo de los pobladores locales. Las condiciones de trabajo son muy inferiores a las que existían cuando la zona era explotada por la Cerro de Pasco Copper Corporation, antes de ser nacionalizada por Velasco.

    Ahora, la Doe Run se ha declarado en bancarrota, lo cual la protegería de tener que cumplir las condiciones ambientales que se le impusieron legalmente. Sin embargo, un estudio por ESAN ha establecido que la empresa ha enviado más de 90 millones de remesas a EEUU, con lo cual esto es muy cuestionable.

    En conclusión, las protestas en contra de la fiscalización de Doe Run no solo están instigadas por la propia empresa a través de los trabajadores, sino que estos están irreversiblemente dañados en cuanto a su salud.

    Dicho sea de paso, Doe Run tiene importantes deudas con el estado peruano. Estas no pueden ser cobradas a la empresa central americana Doe Run, pues Doe Run Perú está desligada de esta. Ira Rennert, dueño de Doe Run, es considerado el contaminador privado número uno de EEUU.

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