Del Plan Zanahoria o de la Libertad en estado vegetal

Hace algunos meses, el conocido conductor de televisión Carlos Cacho atropelló a un hombre, Alberto Iparra, por las calles de San Isidro. No tenía SOAT. Para tratar de evitar este tipo de accidentes, ¿sería legitimo prohibir el uso de automóviles? ¿Sería legítimo limitar el uso de un automovil hasta las 11 de la noche, por decir una hora?

¿Sería legítimo, entonces, prohibir el alcohol, pues este genera accidentes de tránsito? A fin de cuentas, el principio es el mismo: limitar o prohibir el uso o consumo de un producto o servicio a fin de evitar efectos negarivos. En todo caso, ¿no sería mejor prohibir totalmente el consumo de alcohol, o decretar un horario específico de 1 o 2 horas de compra-venta de este? Bajo el razonamiento de limitar las horas de consumo y compraventa a fin de que baje la delincuencia, violencia y accidentes de transito, entre otros, ¿sería entonces lógico pensar que mientras más limitado esté, menos disturbios habrán?

Quisiera aprovechar este espacio virtual para expresar algunas opiniones que me generó el denominado Plan Zanahoria. Este prohibe la venta y consumo de bebidas alcohólicas, así como el funcionamiento de bares y discotecas, despues de las 3 de la mañana. Personalmente, considero que es un paliativo, ignorando las razones de fondo, para muchos de los problemas que aquejan a la ciudad de Lima, además de una intromisión a la libertad individual de muchos limeños. Algunas -no pocas- personas, guíandose por declaraciones de fuentes no seguras del todo, resaltando los hechos positivos frente a los negativos, e ignorando contextos diferentes, tienden a pensar que medidas como esta resultarán totalmente efectivas. En mi opinión, su eficiencia será sumamente dudosa.

Por otro lado, realmente no creo que sea moralmente admisible que en pos del desarrollo se vulneren ciertas libertades individuales. Para esto no se han dado razones válidas. Además, el criterio subjetivo de una alcaldesa acerca de qué hora es la más idónea debe estar acompañado de un estudio fiable. En una sociedad libre, las personas son castigadas por sus actos. El problema aquí es que esto no se da: las penas no se conocen y no se dan a cabalidad. Bajo el mismo principio moral, el Estado podría prohibirnos todas las cosas que, a su criterio, causen daño, lo que es un verdadero peligro para la libertad. No creo que sea una solución, sino más bien una forma de desviar la atención de los verdaderos problemas: la falta de cultura y de educación.

Un caso paralelo pero no similar se observó en Bogotá, Colombia, en el periodo de Antanas Mockus. En este lugar, ” el 49% de muertes accidentales de tránsito; el 33% de homicidios por armas de fuego; el 49%, por armas cortopunzantes; el 35%, de suicidios, entre otros, tenían asociación con el consumo de alcohol”. Diferente es el caso de Perú, donde los accidentes de transito ocasionados por alcohol no llegan al 10%, según datos de Minsa.

Tampoco creo en su efectividad total. La municipalidad de La Victoria señala que tras la aplicación de esta estrategia en el 2007 se redujeron las agresiones de 40.7% a 36.4% en el 2008. Asimismo las muertes violentas disminuyeron un 30%. Sin embargo, la municipalidad de Barranco señaló que no se logró disminuir la delincuencia después de aplicar este plan. Un estudio detallado de la ciudad de Manizales (lo adjunto al final del artículo) señala que la aplicación no logro disminuir, sino aumentar los accidentes de tránsito, así como homicidios y riñas, y hasta delitos sexuales. Lamentablemente, su eficiencia deja mucho que desear.

No creo en las soluciones fáciles (las cuales, a propósito, son fáciles de evitar, usando argucias legales y “vivezas”). No creo en evadir un problema de ciudadanía, cultura y educación con simples prohibiciones. No creo en invadir las libertades individuales.

Quisiera terminar con una frase de Benjamin Franklin. “Quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad.”

La solución esta en concientizar y educar a las personas.

Por Iván Matheus Calderón

Estudio de Manizales: http://promocionsalud.ucaldas.edu.co/downloads/Revista%206_10.pdf

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Una respuesta a Del Plan Zanahoria o de la Libertad en estado vegetal

  1. GERARDO VALDERRAMA dijo:

    Quizá a destiempo he podido leer este comentario; sin embargo, debo mencionar que me apena que personas como un tal Ivan confundan la libertad con el libertinaje, tratando ignorar que sí la mayor insidencia de accidentes y hechos bochornosos (muertes en peleas) no sólo en Lima, sino en el resto del país se han dado por la intoxicación alcohólica en algunos viciosos. Al parecer Ivan no tiene hijos y si los tiene no le interesa que sean arrastrados por el vicio del alcohol y otras drogas. Algo es algo para mejorar, y la LEY ZANAHORIA está muy bien que se implemente. Lo dice un padre preocupado por sus hijos y la sociedad.

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