Competencia, desarrollo e inteligencia emocional

En un país como el nuestro en el que el que se ve un crecimiento altamente dinámico, podemos ver cómo, en el ámbito laboral, la competencia se vuelve cada vez más exigente y ardua.  Esto conlleva, por lo tanto, mayores requerimientos de capacitación profesional.  Más aún, la mayor competencia eleva el nivel de estrés en el individuo por lo que la inteligencia emocional (que podría ser considerada como algo irrisorio por algunos) juega un papel importante no solo en el desarrollo laboral del individuo, sino en el desarrollo del mismo país.  Esta se define como “una forma de inteligencia que se refiere a la efectividad con que la gente percibe y entiende sus propias emociones y las de los demás, así como a la eficacia con que maneja su conducta emocional.” (G. Morris; A. Maisto 311) La inteligencia emocional toma en cuenta dos factores esenciales que son el bienestar psicológico (o estabilidad psicológica) y el desenvolvimiento social.  Analicemos, pues, ambos factores y su importancia en el ámbito laboral.

La estabilidad psicológica es inherente a la inteligencia emocional; es decir, que como resultado a una inteligencia emocional mayor se obtendrá un mayor bienestar psicológico (Bermúdez.; Sánchez: 28).  Un ser humano recibe a diario un sinnúmero de estímulos, ya sean positivos o negativos, que, de alguna manera, ocasionan fluctuaciones en su estado emocional.  Sin embargo, hasta qué punto afecta un estímulo el estado o incluso la conducta de una persona depende de la inteligencia emocional.  En un mundo astronómicamente dinámico como el de hoy, se requiere del individuo un manejo más eficaz de la conducta emocional.  Al estar en una situación permanentemente voluble en el ámbito laboral, social, económico, etc., es necesario adaptarse rápidamente para evitar ser rezagado por la competencia.  Por ende, la estabilidad psicológica asegura una buena adaptación.  Asimismo, es necesario aislar ciertas emociones para así filtrarlas y no permitir que afecten, excesivamente, la conducta de un individuo.  Por ejemplo, si un abogado permite que sus problemas familiares afecten su conducta, éste no podrá desempeñarse de manera óptima en los casos que debe atender.

En segundo lugar, la inteligencia emocional juega un papel primordial en uno de los aspectos más importantes para la sobrevivencia del hombre en el mundo de hoy: el desenvolvimiento social.  Como lo dice la definición, la inteligencia emocional “se refiere a la efectividad con que la gente percibe y entiende sus propias emociones…”, pero no solo eso, sino que también toma en cuenta “las de los demás”. Evidentemente, sería imposible hablar de comunicación sin considerar un factor de comprensión.  Es decir que para poder comunicarse con otros es necesario comprender qué es lo que el emisor quiere transmitir.  Para ello es esencial la interpretación de las emociones, sin la cual sería imposible entender cabalmente el mensaje.  Esta interpretación radica desde el entendimiento de un pequeño gesto corporal hasta un cambio en el tono de voz.  La inteligencia a la que nos referimos es lo que nos permite darle un significado, ligado a un estado emocional, a los signos que percibimos de otros individuos.  De esta manera sabemos cuando una persona necesita nuestro apoyo, podemos dar un consejo de manera adecuada y hasta podemos comunicar cómo nos sentimos.  Es decir que, la inteligencia emocional es la base de las relaciones interpersonales.  Es mediante esto que podemos comprender a los demás, crear un estado de empatía, y comunicarnos.

Es por estas razones que considero que el estimulo de la inteligencia emocional es indispensable para lograr no solo sobrevivir en el ámbito laboral, sino tener un mejor desempeño y así contribuir al desarrollo de nuestro país.  Es hora de tomar en cuenta este aspecto, ignorado por muchos.

-Por Renán Ortega Olivera

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bermúdez, María PazTeva Álvarez, I.; Sánchez, Ana. “Análisis de la relación entre inteligencia emocional, estabilidad emocional y bienestar psicológico”. Universitas Psychologica. 2003.

G. Morris, Charles, and Albert A. Maisto. “Inteligencia y Capacidades Mentales.” Psicología. Decimotercera edición. México: Pearson Educación de México. S.A., 2009.

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