El rumbo de la Navidad

Este viernes celebraremos la navidad. Pero ¿qué es en esencia la navidad? ¿Es una fiesta para compartir con las personas que más apreciamos o es más bien un San Nicolás convertido en Santa Claus que obsequia los mejores regalos? Abordaré este artículo desde dos perspectivas. En una me propondré explicar el significado de esta efeméride y cómo influye en la economía peruana.

La navidad es para los cristianos una de las fechas más importantes del calendario litúrgico. Todos los 25 de diciembre por aceptación de la agenda gregoriana celebramos juntos con nuestras familias este gran acontecimiento: el nacimiento de Jesucristo. Nace a partir de la experiencia de San Nicolás, un obispo que se dedicaba  a  construir juguetes para los niños de su poblado con la idea de festejar con ferviente entusiasmo dicha fecha. Evidentemente la navidad hoy en día es un evento comercial además de espiritual (algunos dirían en vez de espiritual). Cabe decir que incluso el Santa Claus que conocemos hoy es completamente distinto a San Nicolás, ya que el estereotipo que tenemos en nuestras mentes fue creado en primera instancia por una campaña navideña de la gigante Coca- Cola. Nuestra generación está completamente influenciada por las campañas marketeras convirtiendo a muchas personas en consumistas y desde luego materialistas inconscientes. Esto no quiere decir que el comprar un presente a nuestros seres queridos está mal, sino que no es idóneo que idealicemos la navidad como un acontecimiento en donde lo principal es recibir regalos.

Dejando las valoraciones aparte, es claro que gracias al alto índice de consumo en esta fiesta, la navidad es sinónimo de mayores ingresos para la economía. Especialmente el sector comercial se ve favorecido debido a que existen mayores transacciones de compra y venta de distintos artículos como juguetes, ropa, calzado e insumos como panetón, chocolate, entre otros afectando también indistintamente a industrias auxiliares. Si bien es cierto que en este mes surgen beneficiarios, también es cierto que hay quienes se endeudan porque se exceden en sus gastos, es decir su poder económico es inferior a los gastos extraordinarios hechos. El problema radica en que muchas de estas personas no pueden afrontar las consecuencias de su falta de preocupación financiera. Por ejemplo, si los ingresos del mes de diciembre incluidas las gratificaciones no respaldan los gastos, el caso está perdido.

Nuestra generación debe de ser consciente y actuar según lo que cree que es lo correcto. A vísperas de la noche buena, dejo esta reflexión tanto moral como económica para los jóvenes del país. ¿Está bien idealizar una fiesta? ¿Es correcto conseguir lo que queremos a costa de una celebración? ¿Está mal que se infunda el consumismo o más bien es incorrecto que nosotros nos dejemos guiar por un mundo materialista?

Valeria Terrones

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