Reflexiones acerca de la 16 Conferencia sobre Cambio Climático

La semana pasada se llevó a cabo la COP16 –16 Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático– con la participación de 194 naciones. En esta cumbre se buscaba llegar a un acuerdo común en torno al futuro de la lucha contra el cambio climático a través del Protocolo de Kioto, establecido en 1997. A través de este, las naciones signatarias se veían comprometidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El primer período de compromiso, que comenzó en 2008, terminará en el 2012, y la meta establecida fue de reducir dichas emisiones en un 5.2 % de los niveles tomados en 1990. Aunque los compromisos presentados en el Protocolo no han sido cumplidos y este ha dejado mucho que desear, es necesario tener este acuerdo, y existe una vinculación legal de parte de los países que lo ratificaron.

Cada año se realiza una Conferencia sobre el Cambio Climático (COP), donde los países presentan sus esfuerzos y logros con relación a sus metas. Por ejemplo, este año se presento un estudio que indica que la temperatura de América Latina aumentará entre 2 y 4 grados en los próximos años, lo que causaría una catástrofe ambiental, sobre todo en los sectores costeños de Colombia, México y Brasil. El Protocolo de Kioto, que debe ser ratificado en el 2012, impulsa estudios como este, que forman parte de una nueva generación de apoyo en la lucha contra el calentamiento ambiental hacia países pobres, y que proponga objetivos más exigentes para los países desarrollados.

Desde hace unos años, las reuniones se ven estancadas debido al constante debate entre las grandes potencias. Por un lado, Tokio insiste en la necesidad de que los grandes emisores de carbono como China, India y EEUU deben comprometerse en un nuevo tratado que reemplace el Protocolo de Kioto; en cambio, el presidente de la ONU Ban Ki-Moon manifiesta que el acuerdo llegado es una “validación del multilateralismo y el papel de Naciones Unidas”, y Merkel, la canciller alemana, resalta los logros conseguidos. Al final de la conferencia, se llegó a un acuerdo: un paquete de medidas que incluyen el desarrollo de tecnología verde y limpia, además del establecimiento de un Fondo Verde, que ayude a los países pobres a luchar contra el cambio climático. Bolivia no aceptó el acuerdo, ya que se ignoraron varias de sus propuestas y creen que este acuerdo no es más que una versión 2.0 del de Copenhague.

En la anterior conferencia en Copenhague se estableció un presupuesto de cien mil millones de dólares, que podrán ser usados a partir del 2020. Claro que el manejo de este fondo también trae conflictos: algunos se inclinan por el Banco Mundial, mientras que otros por la creación de una nueva entidad. Se ha anunciado la designación de 30 mil millones de dólares para el Fondo Verde y la evaluación del presupuesto en la siguiente conferencia a ser realizada en Durban.

Concuerdo con los líderes regionales de los países andinos que manifiestan que el principal problema de este tratado es la flexibilidad que les da a los países industrializados para poder romper las mismas promesas que se plantearon en dicho Protocolo. Cada país tiene un porcentaje de emisiones de carbono establecido, debido a varias variables como el grado de industrialización y la materia prima que poseen, pero se permite la compra de porcentajes. En un caso hipotético, si Colombia puede producir como máximo 5% de gases y realmente solo produce 2.8%, entonces un país como EEUU puede comprar ese 2.2% de gases y aumentarlos a los suyos. Haciendo esto repetidas veces, no siente ninguna presión para atacar de una forma más fuerte el problema del calentamiento global. Este “mercado de emisiones” perjudica a los países con más biodiversidad. No son estos grandes países desarrollados los que más sufren; son los países como el Perú los que reciben mayor parte del daño, ya que se encuentran en la primera línea de impacto.

El Perú presentó ante la ONU estudios en los que se muestra una pérdida del 30% de los nevados que posee. Según los encargados regionales del medio ambiente, no se necesita mayor gasto por parte del estado peruano, pero sí se necesita mayor conocimiento sobre la situación, más profesionales, más interés por parte del gobierno. Es de suma importancia que el gobierno peruano comience a participar en esta pelea contra el cambio climático. Si bien no contamos con las armas necesarias, tenemos que usar toda la influencia que poseemos para exigir que los principales emisores de CO2, como Estados Unidos y la Unión Europea, planteen metas factibles y las pongan en práctica lo más pronto posible. Formar parte de la lucha contra el calentamiento global es importante; los pequeños cambios tienen grandes consecuencias. En México se reemplazarán todos los focos por unos ahorradores de energía, lo que reducirá la emisión de gases considerablemente. Podemos seguir ese ejemplo, pues con la exigencia de carros en mejor estado y el ordenamiento del tráfico nuestras emisiones de gas se reducirían al menos en un 40% de la cantidad actual (25,489 en miles de toneladas métricas).

Al Gore se refiere al problema de la contaminación como “nada más que el producto de la inconsciencia del hombre con respecto al uso de recursos”. El mundo se ha unido a este proceso de concientización, y es hora de que nuestro país comience a tomar acción y trazar planes de largo plazo y esto solo se puede lograr a través de la educación.

El Perú ha firmado el Protocolo de Kioto en el 98, lo ha ratificado en el 2002 y comenzó el cumplimiento de la meta en el 2005, pero es recién el año pasado cuando se instaura un muy necesitado Ministerio de Medio Ambiente. Aun peor, es recién este año en que se comienza la verdadera lucha contra el calentamiento global en nuestro país. Según el Ministerio del Medio Ambiente, hay 68 proyectos que constituyen el primer esfuerzo real para la reducción de gases de efecto invernadero en Perú, y se necesitan tres mil millones de dólares. Además, es muy necesario recalcar que el campo de la energía verde es una gran oportunidad para que los empresarios exploren un mercado casi desconocido en el país.

Cabe señalar, que en esta conferencia no se llegó a un acuerdo sobre la extensión del Protocolo de Kioto más allá del 2012, lo que es algo preocupante, especialmente cuando salen a la luz informes que señalan que, para el 2020, 5 millones de personas perderían la vida debido al cambio climático.

“Ya no estamos en una época en la que nos podemos dar el lujo de cometer errores y dejar los problemas para después. Estamos en una era de consecuencias y tenemos que afrontarlas si no queremos que el futuro sea inhabitable para las siguientes generaciones”, Winston  Churchill no tenía idea que estas palabras serían más ciertas ahora, casi 60 años después de haberlas pronunciado.

Por Araceli Pinto Corrales

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Una respuesta a Reflexiones acerca de la 16 Conferencia sobre Cambio Climático

  1. Valeria Terrones dijo:

    Efectivamente Araceli, es hora de que el Perú comience a trazarse objetivos concretos para contrarestar las condiciones que la contaminación ambiental ha ocasionado. Como lo has mencionado todo empieza educando y concientizando a la población y ya es hora de empezar este gran trabajo.

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