Entre el tráfico y la incompetencia: El drama de los policías de tránsito.

Lima se ha transformado en los últimos años en una ciudad sucumbida ante el caos vehicular, que aqueja, desgraciadamente, a la gran mayoría de conductores y ciudadanos que transitamos por las congestionadas calles de nuestra capital. A este problema se le ha intentado dar distintas soluciones, como semáforos inteligentes, el metropolitano, o un moderno tren eléctrico que se encuentra en proceso de construcción. Incluso se habla de modernizar y reorganizar las rutas de transporte público. Sin embargo, existe una cuestión a la que pocos le quieren prestar atención: el grave problema del tráfico manejado por la policía.

A la fecha, la gran mayoría del congestionamiento vehicular en nuestra capital está controlado por la conocida “policía de tránsito”, un ente especializado que se forma en la escuela de oficiales al igual que todo el resto de la policía, pero que sin embargo, se dedica en exclusividad (desperdiciándose potencial) al manejo del congestionamiento vehicular. ¿Cuántos de nosotros hemos visto a estos ineficientes policías en las calles, moviendo la mano para cualquier dirección, sin absolutamente ningún resultado eficaz para aliviar el congestionamiento, y nos hemos preguntado, porque demonios no están en la calle persiguiendo delincuentes en vez de estar obstaculizando el tráfico más de lo que ya se encuentra?

La respuesta es que ninguna autoridad ha tenido los pantalones de delegar esta función a organismos más especializadas en el tema, como por ejemplo las municipalices, quienes podrían tener una acción más directa y eficiente en el manejo del trafico debido a la pequeñez de sus jurisdicciones, y que a su vez estos serenos sean articulados por un serenazgo metropolitano bajo la dirección expresa del alcalde de Lima. Así mismo, yo siempre he sido de la idea de que el tráfico debería ser manejado por los serenazgos y no por la policía. Esto permitiría que la policía esté en las calles trabajando en mejorar la seguridad ciudadana en vez de que su potencial se pierda en esta labor ¿Acaso han sido formados en una escuela de oficiales tan solo para dirigir el tránsito? Creo que esto incluso denigra un poco la labor y la imagen que debe tener la policía nacional.

Por otro lado, tenemos en las calles a serenos incapaces de combatir la delincuencia debido a deficiencias en la legislación que les impiden tomar atribuciones que tiene la policía nacional. Pues bien, ¿por qué no intercambian funciones? Creo que los serenos podrían ser autoridades mucho más especializadas en el manejo del tráfico a lo largo de los distritos de Lima, y así incluso, el liderazgo de los alcaldes en cada una de sus jurisdicciones se vería fortalecida con el manejo directo de estos problemas, sin necesidad de coordinar o de echarse la culpa mutuamente con la policía nacional.

Los nuevos serenos de tránsito podrían ser capacitados en una escuela especializada en dichos temas, e incluso se vería una responsabilidad más directa en los alcaldes, especialmente en el alcalde metropolitano. Esto conllevaría un mayor incentivo político para que este actúe en solucionar y hacer más eficiente el servicio de control de tráfico, cosa que hoy no ocurre simplemente porque es mucho más sencillo echarle la culpa a la policía -sobre la cual el alcalde no tiene absolutamente ninguna autoridad. Por otro lado, la policía se podría concentrar en mejorar la seguridad ciudadana, tan deficiente hoy en nuestra capital. Los serenos podrían ser capacitados en cuestiones como el trato con el ciudadano y reglas de tránsito. Incluso, podría dárseles la potestad de colocar multas a los ciudadanos en caso estos cometan una infracción, la cual no iría a las municipalidades, para no incentivar el incremento masivo de las papeletas, sino por el contrario, a la policía nacional, para contribuir a mejorar la seguridad ciudadana. De esta forma, se crearía un balance, en el que los serenos no estarían sobre incentivados a sancionar por lucro, como sí ocurre hoy en día con los policías, quienes reciben un porcentaje de cada papeleta que colocan.

Al consenso que, creo, todos llegamos, es que la labor de la policía nacional al frente el manejo del congestionamiento vehicular ha sido deficiente e insuficiente. Por otro lado, estaremos de acuerdo además en que la seguridad ciudadana sigue siendo un grave problema que merece una prioridad absoluta para entes como la policía. Entonces pues, ya decían los economistas que la mejor clave para el éxito es la especialización y la focalización; pues bien, deleguemos funciones como las del trafico a las municipalices y dejemos a la policía focalizarse en su verdadera y más importante labor: la seguridad ciudadana. Así, además, contribuiremos a la descentralización y a la municipalización que va de la mano con la autonomía local. Espero que las nuevas autoridades tanto en la municipalidad de Lima como las que vendrán en el gobierno central oigan, pues, los reclamos de este ciudadano decepcionado de su estado y de su policía.

Por Alejandro Cavero Alva

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3 respuestas a Entre el tráfico y la incompetencia: El drama de los policías de tránsito.

  1. Renán Ortega dijo:

    Estimado Alejandro, interesante el análisis que planteas. Innumerables veces, atrapado en el tráfico, he sentido gran frustración al ver a los policías de tránsito parados en una esquina y agitando la mano como muñecos de navidad. Creo que gran parte del desorden vehicular se debe a la ineficiencia de estos. No obstante, también considero que el problema es mucho más profundo, no solo por el hecho de que el sistema de pistas no es lo suficientemente eficaz o por la astronómica cantidad de vehículos, sino por un tema de respeto entre los conductores quienes no pensaran dos veces antes de entrometerse estrepitosamente en el camino de otro con la excusa de que el tráfico no avanza o que están apurados. A final de cuentas, estas maniobras que la mayoría de conductores realiza son la causa de muchos embotellamientos. He visto muchas veces vehículos ubicados transversalmente a la dirección de la pista intentando cruzar al otro lado y bloqueando a la vez a cinco o seis vehículos detrás de este. El problema aquí es que intentando combatir el tráfico, lo que los conductores hacen no es más que empeorarlo.

  2. Jonas Jones dijo:

    Lo malo es que los choferes que incumplen todas las reglas, y hacen barbaridades como la que describe Renàn, lo hacen con impunidad. Si uno le pregunta al policía por qué no multa a ese que se atraviesa ilegalmente, le responderá: “es que va a voltear” (yo les he preguntado). Entiendo que la razón de plantear este cambio es que exista no sólo una autoridad mejor capacitada, sino también con más poder de sanción y, a la vez, con mayor control político, de modo que las infracciones se sancionen y no queden impunes. El problema del tráfico es muy complejo, pero si solamente hubiera orden sería ya un gran avance.

  3. Helder Villa dijo:

    Se te olvido mencionar el exceso del parque automotor por cada ciudad sobre todo en horas punta, como la policia va a controlar el trafico con todas las calles saturas de vehiculos , estoy deacuerdo que las municipalidades deberian hacerse cargo del transito.

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