Algunos porqués de la hegemonía Norteamericana:

¿Qué llevó a los Estados Unidos de América a ser el gran protagonista global, el chef de la receta para la cultura occidental, antena de la globalización y aún hoy primera potencia pese a los embates de la reciente crisis económica? De ser tan sólo trece colonias campesinas del Imperio Británico en la costa noreste de su actual territorio, ha pasado a ser la primera nación, objeto de palmas, pero a su vez de calificativos peyorativos como los de “Imperio yanqui”.

Para comprender la dimensión de este tema, es necesario saber que la preponderancia americana es resultado de la aglomeración de múltiples factores, que han ido construyendo la nación del águila. Richard Hofstadter en su libro: “La tradición política americana y los hombres que la hicieron”, señala que los primeros ladrillos de este coloso fueron la fundación de la temprana democracia y la ideología de los fundadores; es decir, los hombres de Filadelfia estaban guiados en palabras del propio Hoststadter: “por la filosofía del realista Hobbes y la religión de Calvino”. Vale señalar que la obra cumbre de Hobbes es: “El Leviatán”, donde usa el nombre de la bestia bíblica; para destacar los elementos que deben constituir a una nación sólida y hasta hegemónica sobre las demás.

El primer  gran intérprete e impulsor de esta doctrina sería Thomas Jefferson, tercer presidente de los E.E.U.U, aristócrata, intelectual y uno de los padres fundadores. Sería él quien durante su gobierno sentaría las bases de lo que él llamaría “Las bases para la gran República Aristocrática”, una nación hecha para el common man, mas no gobernada por el common man.

Pese a estar invadido por la efervescencia de ideas, E.E.U.U continuaba siendo una ex colonia, con una población diminuta y un poderío casi inexistente. Sus primeros líderes consientes de esto adoptaron una rigurosa medida de aislacionismo internacional, principalmente respecto a Europa, es así como se dedicaron a conquistar su propio terreno, tuvieron ventajas, como contar con vecinos geográficos que difícilmente podrían desafiar su avance, además de potencias directa o indirectamente benefactoras: un Imperio Español decadente, un Imperio Británico resignado y claro, Francia de apoyo incondicional partiendo desde el Marqués Lafayatte.

E.E.U.U, alejado de las querellas del viejo mundo que el pacto de Westfalia pareció no aplacar, aumentaba su prosperidad. Con la fórmula de la población corriente tan dinámica como productiva y de la élite ilustrada para gobernar, lograron ser el gigante industrial y transoceánico. Rompiendo su aislacionismo únicamente bajo condiciones comerciales. No obstante, hubo tres momentos en los cuales el aislacionismo sería roto, para en un punto ya no ser retomado jamás. El primero con T. Roosevelt y la construcción del canal de Panamá, -lo que añadió aún más poder a la ya sedimentada nación continental-, el segundo sería tras la Primer Guerra Mundial, en la cual E.E.U.U bajo el mando de W. Wilson, propondría la democracia y el libre mercado como nuevos factores de paz ante la Europa abatida y caduca, sin embargo, daría un significativo paso atrás con su no adhesión a la Liga de Naciones, evidenciando aún cierta preferencia de algunos políticos por mantener aislada la nación.

La ruptura definitiva se daría tras la II Guerra Mundial con el inicio de la Guerra Fría. Cuando E.E.U.U deseándolo o no ya estaba compitiendo por ser quien arme el tablero, asumiendo esto las innovaciones continuaron, pero ahora en el plano interestatal, serían fundamentales los avances logrados en el campo de las artes, -el cine como protagonista dentro de ellas-, la informática y el comercio, más allá de la disuasión bélica serían estos factores tecnológicos y culturales los que propalarían el eslogan que la nación esgrime hasta el día de hoy: “El gran hermano occidental” (alias dado por Europa tras el Plan Marshall) o el más conocido, “La tierra de las oportunidades y de los libres”.

Esta imagen sumada a la agresiva propaganda de la Guerra Fría, terminaron por aumentar dramáticamente el fenómeno de las migraciones hacia Norteamérica, un fenómeno macrosocial que venía ya desde finales del XIX, pero que alcanzó sus mayores rangos en las últimas cinco décadas. Lo cual contribuyó a que E.E.U.U obtuviera un carácter cosmopolita además de ser de alguna forma la capital de la nueva aldea global, el proceso de occidentalización, así como el poder americano, se empezaba a dar de adentro hacia afuera. Muchos intelectuales y tecnócratas migraron también, al igual que las clases humildes empujados por la desocupación e inactividad que estaban obligados a sufrir en sus naciones originales, siendo el caso más saltante el de los migrantes asiáticos cerca de 62.589 migrantes (sólo hablando de individuos preparados) para el año 1979, los cuales aumentaron exponencialmente el capital humano requerido por la atractiva potencia. El historiador y politólogo Raymond Aaron nombraría este fenómeno “brain drain”.

El fin de la Guerra Fría, sólo coronó el avance hecho desde los albores de la República Norteamericana. Quedando así como el líder y dínamo indiscutido de la globalización, para unos es más bien occidentalización y para otros aún más radicales es “americanización” o coloquialmente “mcdonalización”.

Entonces: ¿Es E.E.U.U un imperio o no?; el mismo autor Raymond Aaron opinaría que si bien tiene ciertas características de un imperio; rompe con el sentido clásico de la palabra al ser este un régimen democrático, y no tener un “imperium” territorial más allá de sus 208 bases militares de consideración repartidas por el globo. Se trataría en todo caso de un liderazgo apoyado en una política internacional dual de prestigio y status quo, antes que una imperialista en el sentido clásico, no obtante, su labor de gendarme mundial, aveces injustificada y despropocionada anima a algunos a modificar el concepto de impersialismo. ¿Si está E.E.U.U, en el ocaso de su liderazgo? Lo dudo, pese a recientes dificultades políticas y económicas, los huevos siguen en el nido del águila y esta los vigila. ¿Que China se está alzando y es acreedora del 80% de la deuda externa Norteamericana? Es cierto, pero no es suficiente para lograr además de supremacía, la influencia y legitimidad requerida para liderar más allá de oriente, las mayores intervenciones militares y económicas continúan siendo americanas, cuando China empiece a superarlas el águila habrá sido derribada. 

Por Aldo Cisneros J.

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